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Se incendian sedes de partido islamista egipcio tras decisión presidencial

Actualizado el 23 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

Atribución de poderes especiales por parte de Mohamed Mursi desata furia callejera

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Se incendian sedes de partido islamista egipcio tras decisión presidencial

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                         Vistas de las cargas policiales de esta mañana en El Cairo, cerca de la Plaza Tahrir. | AFP.
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Vistas de las cargas policiales de esta mañana en El Cairo, cerca de la Plaza Tahrir. | AFP.

El Cairo (AFP). Manifestantes egipcios incendiaron hoy dos sedes del Partido de la Libertad y la Justicia (PLJ), de los Hermanos Musulmanes, en una jornada de manifestaciones a favor y en contra de la decisión del presidente islamista Mohamed Mursi de arrogarse más poderes.

Según la televisión pública, las oficinas del PLJ, el partido de Mursi, fueron incendiadas en las ciudades de Ismailiya y Port Said.

Un responsable del partido islamista indicó además que las oficinas del partido fueron tomadas en la ciudad de Alejandría, en donde estallaron choques entre manifestantes a favor y en contra de Mursi.

Mohamed Mursi, primer presidente civil e islamista del país más poblado del mundo árabe, se arrogó ayer en una "declaración constitucional" el derecho de tomar cualquier decisión o medida para proteger la revolución de 2011.

“Las declaraciones constitucionales, decisiones y leyes emitidas por el presidente son definitivas y no pueden ser apeladas” en espera de una nueva Constitución, prevista para mediados de febrero, según esta declaración.

Respondiendo a sus detractores, que lo acusan de haber dado un golpe de Estado y de arrogarse poderes dictatoriales, Mursi afirmó este viernes que está decidido a asumir sus funciones reforzadas.

“Nadie puede detener nuestra marcha hacia adelante (...) Estoy cumpliendo mi función para servir a Dios y a la nación y tomo las decisiones tras consultar con todo el mundo”, dijo el presidente, citado por la agencia oficial MENA.

Mursi acumula ya los poderes ejecutivo y legislativo, ya que el Parlamento fue disuelto en junio. Mantiene relaciones tensas con gran parte del aparato judicial, y en agosto reforzó su poder cesando como ministro de Defensa al mariscal Husein Tantaui, que pilotó el país tras la caída de Hosni Mubarak en febrero de 2011.

La oposición calificó de golpe de Estado la decisión presidencial de arrogarse más poder, y convocó manifestaciones en varios puntos del país.

Tras la oración semanal del viernes, los opositores, en su mayoría liberales y laicos, se reunieron en la plaza Tahrir, epicentro de la revuelta pro democrática de enero-febrero de 2011 que acabó con tres décadas de poder de Mubarak.

A ellos debía sumarse Mohamed ElBaradei, ex director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), y Amr Musa, ex secretario general de la Liga Árabe. El jueves, ElBaradei acusó a Mursi de haberse "proclamado nuevo faraón".

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A pocos kilómetros, los partidarios de Mursi celebraron una manifestación de apoyo ante el palacio presidencial, en el norte de El Cairo. Entre ellos estaban los de los Hermanos Musulmanes.

"El pueblo apoya las decisiones del presidente", corearon.

Para los detractores del jefe del Estado, sus poderes ampliados atentan contra los logros de la revolución que derrocó al autocrático presidente Mubarak.

"Es un golpe de Estado contra la legalidad (...) Llamamos a todos los egipcios a protestar el viernes en todas las plazas de Egipto ", dijo Sameh Ashur, jefe del sindicato de abogados, el jueves junto a ElBaradei y Musa. "Mursi está llevando el país a un infierno político", según él.

Los tres acusaron al presidente de "monopolizar los tres poderes", y de querer "neutralizar la independencia del poder judicial". El diario independiente Al Masri al Yum tituló este viernes con la frase "Mursi, dictador temporal".

Mursi pidió también "nuevos veredictos" en los procesos por el asesinato de cientos de manifestantes durante la revuelta anti Mubarak.

La iniciativa es una amenaza para algunos altos responsables del ejército y la policía, y podría traducirse en un nuevo proceso contra Mubarak, condenado a cadena perpetua.

En ese contexto, el presidente cesó al fiscal general, Abdel Meguid Mahmud, nombrado en tiempos de Mubarak, y nombró en su lugar a Talaat Ibrahim Abdallah.

Mursi decidió también que ninguna instancia judicial puede disolver la comisión redactora de la futura Constitución. De esta forma arrebata a la Alta Corte Constitucional el derecho de examinar un recurso contra la composición de dicha comisión constituyente, dominada por los islamistas.

Igualmente, prolongó dos meses el mandato de la comisión, que inicialmente expiraba a mitad de diciembre. Una vez concluida la redacción, la ley fundamental será sometida a referéndum, y se convocarán elecciones legislativas.

El portavoz de la presidencia, Yaser Ali, explicó el jueves que estas decisiones tienen por objetivo "limpiar las instituciones" y "destruir las infraestructuras del antiguo régimen".

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