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Cumbre de las Américas dejó logros y esperanzas

Actualizado el 13 de abril de 2015 a las 12:00 am

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Cumbre de las Américas dejó logros y esperanzas

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Fin de histórica Cumbre de las Américas (AFP)

PanamáAP Solo dos días de encuentros cara a cara bastaron para que una potencial situación de conflicto entre Estados Unidos y sus vecinos latinoamericanos se desactivara.

Entusiastas por el resultado de la Cumbre de las Américas en Panamá, algunos analistas esperan que los acercamientos de Washington con Cuba y Venezuela no sean solo retórica, sino realmente una nueva era en los nexos del continente.

“Tengo un balance positivo. Llegamos aquí con dos conflictos muy serios, la posibilidad de que Estados Unidos aplicara a Venezuela sus viejas prácticas y que a su vez pudieran rebotar sobre el proceso iniciado con Cuba. Era una situación peligrosa”, dijo el sociólogo mexicano del Centro de Investigaciones Superiores en Antropología Social, Héctor Díaz Polanco.

Las tensiones crecieron cuando Obama firmó en marzo un decreto que declaraba a Venezuela una amenaza para la seguridad nacional de EE. UU.

Armando Changuaceda, profesor de la Universidad de Guanajuato en México, opinó que el discurso de Obama ante los mandatarios de América Latina, algunos de los cuales le hicieron fuertes críticas en su presencia, fue “muy despolarizante, muy de cara al futuro”.

Era lógico que la maniobra de Obama contra Venezuela impactara en las negociaciones con la Isla, que tiene en Caracas a su primer socio comercial y mayor aliado ideológico.

Para el sociólogo Díaz Polanco, se trata de la vieja política del garrote y la zanahoria que EE. UU. tuvo por décadas con la región: en este caso zanahoria para Cuba y garrote para Venezuela.

Intervención del presidente de Cuba, Raúl Castro, el sábado 11 de abril durante la sesión plenaria de la VII Cumbre de las Américas. | EFE
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Intervención del presidente de Cuba, Raúl Castro, el sábado 11 de abril durante la sesión plenaria de la VII Cumbre de las Américas. | EFE

Aunque en general todos los países criticaron el decreto de Obama, en esta cumbre las cosas salieron bien.

El presidente Raúl Castro hizo un discurso en el que culpó a Washington de agresiones armadas, hostigamiento e intervención pero exculpó a Obama, quien nació cuando el embargo a la Isla impuesto en los 60 para presionar un cambio de modelo político, ya había sido instalado.

“Creo que fue muy inteligente por parte de Raúl”, comentó el reconocido analista cubano Esteban Morales. Obama “es representante de un poder y una hegemonía, pero pienso que fue muy inteligente decirle, ‘bueno de este aspecto no has sido responsable y tienes la posibilidad de quizá arreglarlo’”.

En Cuba, comentarios pedidos a la gente al azar por AP en la calle reflejaron que los propios compatriotas de Castro se mostraron satisfechos por el encendido discurso del mandatario y por la sutileza política de eximir de culpas a Obama para dejar el camino libre en la continuidad de las conversaciones bilaterales.

Además de ofrecer sus discursos cara a cara, Castro y Obama se reunieron durante una hora y 20 minutos con sus respectivos equipos y aunque no trascendieron detalles de una hoja de ruta o cronograma al parecer ambos líderes mostraron sus cartas.

Para el canciller cubano Bruno Rodríguez, uno de los resultados principales fue “que ambos gobiernos conocemos mejor nuestros respectivos intereses y también los límites de nuestras diferencias y hemos encontrado terreno común en la disposición de tener un comportamiento civilizado que respete nuestras diferencias”.

Durante estos meses Estados Unidos dejó claro que continúa su búsqueda de fomentar el pluripartidismo en la isla, mientras Cuba acusa a los opositores como agentes mercenarios de Washington financiados para ocasionar problemas al gobierno cubano y promover un orden que podría volver a hacer de la nación caribeña un patio trasero.

Otra reunión de unos 15 minutos entre el venezolano Nicolás Maduro y Obama pareció dar un respiro a las tensiones entre los dos países.

Una hipótesis del mexicano Díaz Polanco es que Estados Unidos pensó que su diálogo con Cuba podría darle una “patente de corso” a Washington ante los países latinoamericanos para presionar o agredir a Venezuela, cuyo sistema político y económico rechaza.

Previo a la Cumbre, Obama reconoció que Venezuela no es una amenaza para Estados Unidos ni viceversa.

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