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La victoria del pragmatismo

Actualizado el 24 de septiembre de 2013 a las 12:00 am

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La victoria del pragmatismo

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Berlín. Ganar elecciones se ha convertido en rutina para Ángela Merkel, que hace tres días no quiso romper su costumbre de ir de compras los viernes. El domingo compareció, tranquila como en el súper, en la ronda televisada con los líderes de los demás partidos que tendrán representación parlamentaria. Faltaban los liberales del FDP, por primera vez en décadas. Pero la democristiana no dio muchas señales de duelo por la pérdida de sus socios.

El fracaso de su coalición no salpica a Merkel, que entre el 2005 y el 2009 aprendió desde la presidencia de una “gran coalición” entre CDU y socialdemócratas qué estilo de liderazgo quieren los alemanes en estos tiempos de crisis: pocos riesgos, nada de experimentos y una flexibilidad ideológica a prueba de bomba.

Merkel ocupa, ella sola, casi todo el espectro ideológico de los partidos democráticos alemanes. Se escapan algunos flecos, como la equiparación entre las uniones civiles entre personas del mismo sexo y los matrimonios tradicionales. El 74% de los alemanes apoya esa igualdad, y a Merkel no le gusta contradecir a mayorías tan amplias, pero de momento prefiere no enfrentarse al ala más conservadora de su partido.

Si el Constitucional la obliga a legislar dicha equiparación, Merkel quedará en la memoria de ese 74% como la canciller que aplicó la reforma. Ante sus críticos, podrá decir que solo lo hizo obligada por la más alta instancia legal .

La canciller encarna el justo medio que los ciudadanos de la primera economía de Europa quieren para su país. Esta cualidad la ha alzado a cotas de poder pocas veces vistas en la Alemania democrática.

Merkel se pone en escena como una alemana más. La doctora en Física no lo es, obviamente, ni por educación ni por biografía. Pero es auténtica en algunas de las cualidades que se asocian con la llaneza de ama de casa que ella propugna como modelo de austeridad. Merkel va a la compra. Merkel acepta la autoridad de los jueces. Merkel es divorciada y entiende los diversos modelos de familia. Merkel defiende los intereses alemanes en Bruselas sin renegar del europeísmo.

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