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Peer Steinbruck: el economista de humor corrosivo

Actualizado el 22 de septiembre de 2013 a las 12:00 am

Ante el poco apoyo con que cuentan los liberales en las encuestas, Alemania se pregunta quién formará coalición con los democristianos de Merkel. Todo apunta a que será el partido socialdemócrata de Steinbrück.

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Berlín. AFP. Peer Steinbruck, el socialdemócrata que sueña con destronar a la poderosa Ángela Merkel, es un economista de humor corrosivo que durante la campaña ha destacado sobre todo por sus meteduras de pata.

Este brillante orador de 66 años, diplomado en Económicas y nacido una familia burguesa de Hamburgo, será recordado sobre todo por una foto, portada de una revista, en la que hacía un gesto obsceno con el dedo.

Steinbruck explicó que la revista le había propuesto responder a una entrevista solo con gestos y que esa era su respuesta a los apodos despectivos que ha recibido durante este proceso.

La imagen resume una campaña en la que el candidato del Partido Socialdemócrata (SPD) se enfangó en una sucesión de polémicas en detrimento de los debates de fondo que quería imponer.

Este exministro de Finanzas de Merkel (2005-2009), con fama de competente e incluso brillante, ganó algo de terreno en la opinión pública estos últimos días tras sus apariciones en televisión, aunque lo hace un poco tarde.

Solo dos meses después de haber sido designado candidato del SPD en setiembre de 2012, este hedonista confeso fue criticado por el diario popular Bild por haber asegurado que no compraría “nunca una botella (de vino) de solo 5 euros”, durante un debate sobre los subsidios familiares.

Eso después de salir de una polémica sobre sus bien remuneradas conferencias ante grandes empresas, que le hicieron ganar 1,25 millones de euros en tres años. Para coronar, dio pie a otra polémica al calificar de “insuficiente” el salario de jefe de Gobierno.

Estos episodios le han valido la imagen de un hombre alejado de las clases populares, a las que se supone tenía que conquistar tras la desilusión provocada por las dolorosas reformas económicas del anterior canciller, el socialdemócrata Gerhard Schroder, a comienzos de la década del 2000.

 Steinbruck ha intentado mostrarse como un hombre de acción y con energía frente a una canciller que a menudo es vista como esquiva.   |   AFP.
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Steinbruck ha intentado mostrarse como un hombre de acción y con energía frente a una canciller que a menudo es vista como esquiva. | AFP.

Steinbruck tuvo la mala suerte de ser ministro de Finanzas en el período más difícil de la crisis económica, a finales de 2008 y en 2009, en un gobierno de “gran coalición” con los conservadores de la canciller Merkel. La recesión llegó a la economía alemana y le impidió recoger los frutos de la estricta ortodoxia presupuestaria que cumplía el país.

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Algunos de sus colegas estimaban que no era el más adecuado para representar este año el programa del SPD, bien anclado en la izquierda, con propuestas como la introducción de un salario mínimo de 8,50 euros por hora en un país donde éste no existe.En 2005 sufrió una sonada derrota al perder en las elecciones el Estado regional de Renania del Norte-Westfalia (oeste), feudo de la izquierda obrera, después de haberla dirigido durante dos años y medio.La victoria de la derecha en el Land más poblado del país llevó a Schroder a convocar elecciones legislativas anticipadas, que ganó por primera vez Merkel.Buen orador en los estrados, Steinbruck está menos a gusto en el cara a cara con los ciudadanos. Ha intentado mostrarse como un hombre de acción, auténtico y con energía frente a una canciller que a menudo es vista como esquiva y blanda, aunque hay dudas sobre su capacidad para ejercer de jefe de gobierno. “He sido yo mismo [...] respondo con espontaneidad [...]. Hay que intentar que la campaña sea divertida”, alegó durante la polémica sobre su gesto de mal gusto.

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