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Un año después del atentado de Niza, las heridas siguen abiertas

Actualizado el 12 de julio de 2017 a las 01:44 pm

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Un año después del atentado de Niza, las heridas siguen abiertas

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Niza, Francia

El atentado de Niza dejó una herida abierta entre la población de esta ciudad del sureste de Francia, donde hace un año un extremista embistió a una multitud que celebraba la fiesta nacional: mató a 86 personas.

Este 2017, en lugar del tradicional espectáculo de fuegos artificiales que reuniera a unas 30.000 personas en el paseo de los Ingleses, la célebre avenida marítima de Niza se llenará de velas, un libro de oro y un discurso solemne del presidente Emmanuel Macron.

El pasado 14 de julio, un hombre embistió con un camión a la multitud que se había congregado, llevándose por delante a todas las personas que encontró en su camino.

Los homenajes a las 86 víctimas del atentado de Niza comenzaron un día después. Este viernes habrá una ceremonia en el sitio. (Archivo)

En menos de tres minutos, el vehículo de 19 toneladas, que zigzagueó entre la calzada y la acera a lo largo de dos kilómetros para provocar el mayor número de víctimas, provocó 86 muertos, entre ellos, 15 menores, y más de 450 heridos.

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Las imágenes grabadas en la memoria de los testigos dan cuenta del horror. "Tenía la impresión de ver un quitanieves arrojando cuerpos por los aires", describió uno de ellos.

El ataque fue reivindicado por el Estado Islámico (EI), pero la investigación no logró confirmar ninguna conexión entre el grupo yihadista y el autor del atentado, Mohamed Lahouaiej Bouhlel, un tunecino de 31 años, abatido por la policía.

Cicatriz abierta

El atentado dejó una "cicatriz abierta", cuenta Emilie Petitjean, quien perdió a su hijo de 9 años, y participó activamente junto a la asociación de víctimas del paseo de los Ingleses en la preparación de la ceremonia del viernes.

En total, 76 familias han confirmado su presencia. 38 de ellas perdieron a uno o varios miembros en el ataque, las demás son personas que resultaron heridas y sus allegados.

"Es un reconocimiento. Todo el mundo sabe cuánto hemos sufrido. No espero estar mejor después, pero espero que Niza sea honrada", señala Petitjean.

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Thierry Vimal, quien vio morir a su hija de 12 años, no asistirá a las conmemoraciones. "Me hubiera gustado ir, pero no habría resistido todo el día", explica, describiendo un estado de fatiga extrema acumulada durante el último año.

"La gente tiene una imagen irreal del dolor. El atentado fue simplemente el primer golpe", cuenta.

Por respeto al duelo de las familias, el viernes no habrá ningún espectáculo de los tradicionales fuegos artificiales del 14 de julio en todo el departamento de los Alpes Marítimos (sureste).

La jornada de conmemoración comenzará con una ceremonia religiosa privada. Después, se invitará a la población a escribir un mensaje en un libro de oro y a colocar placas azul, blanco y rojo –los colores de la bandera francesa– en el lugar del ataque.

Estos azulejos tricolores formarán un mensaje elegido por la asociación Paseo de los Ángeles, que será desvelado por la noche, durante el homenaje oficial.

Libro de oro y luces

Los familiares de las víctimas y el personal de auxilio que vivieron una pesadilla la noche del atentado, acompañarán al presidente Macron durante un desfile militar, antes de una ceremonia solemne retransmitida en pantallas gigantes.

El mandatario francés llegará a Niza tras asistir por la mañana al tradicional desfile en los Campos Elíseos de París, que contará este año con la presencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Macron tiene previsto reunirse en privado con víctimas y familiares, según el programa transmitido por la presidencia.

Por la noche habrá un concierto, que cerrará con una ceremonia en la que se soltarán globos y se prenderán 86 luces en honor a las víctimas.

Un año después del atentado, sigue abierto el debate sobre cómo Mohamed Lahouaiej Bouhlel pudo entrar con un camión en el famoso paseo costero, que se encontraba cerrado a la circulación, en medio de estrictas medidas de seguridad en un contexto de amenaza terrorista elevado, ocho meses después de los atentados del 13 de noviembre del 2015 en París.

Este tunecino, un hombre inestable que se había instalado en Niza en el 2007 tras contraer matrimonio, estaba fascinado por la violencia extrema y los actos yihadistas.

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Según fuentes de la investigación, podría haber sido influenciado por los llamados recurrentes a matar a "infieles" lanzados por grupos yihadistas como al-Qaeda o Estado Islámico (EI).

Nueve personas siguen detenidas en relación a este ataque, por haber presuntamente ayudado al sospechoso a obtener armas.

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