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Españoles celebraron a Manuela Carmena

Indignación se transforma en ilusión en alcadía de Madrid

Actualizado el 13 de junio de 2015 a las 04:22 pm

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Manuela Carmena aplaude junto a la batuta del alcalde en el Palacio de Cibeles de Madrid, España. (AFP)

Madrid

La ilusión se adueñó este sábado del corazón histórico de Madrid, donde los 'indignados' dejaron por una vez sus protestas para festejar la victoria de su candidata Manuela Carmena como alcaldesa de la ciudad.Cuatro años después del nacimiento del movimiento, el 15 de mayo de 2011, bajo la luz dorada del atardecer, niños se bañaban en una fuente mientras sus padres bailaban bajo la pegadiza melodía del "Vamos a la playa".De fondo el paisaje más bello de Madrid con el Palacio real y la sierra que se levanta a pocos kilómetros. Todo ello a solo dos pasos del puente más antiguo de la villa y del mítico tablao de flamenco Corral de la Morería.José Carlos Puentes, un militante ecologista de 38 años, está feliz: "Hoy es un día para ilusionarse, para expresar, no mucho para pensar sino para ir de fiesta y disfrutar. Las cosas pueden hacerse de otra manera, con la gente, y eso ya es una revolución de por sí".Varios centenares de personas se concentraron en estos jardines, horas después de la victoria de Manuela Carmena, una jueza retirada de 71 años que lideraba la lista de "Ahora Madrid", cuya composición y programa fueron decididos por asambleas ciudadanas.La candidatura fue creada por madrileños del movimiento "indignado" y partidos ecologistas y de izquierdas como los antiliberales de Podemos. La magistrada gobernará con el apoyo del Partido socialista tras 26 años de dominio conservador.Más de 15.000 personas participaron en esta candidatura que consiguió atraer a personas alejadas de la política.Es el caso de Manuel Moreno, de 35 años, con aspecto de "hipster". Trabaja en el marketing y nunca había votado: "Me apestaba el Partido Popular (derecha), el PSOE (socialista), los políticos, los bancos, las instituciones", explica.Pero "Manuela es una mujer que no habla para tontos, está rodeada de gente normal, razonable"."Ver a gente así gobernar nos mueve mucho, nos ilusiona", confiesa Concha Álvarez, trabajadora pública de la sanidad de 47 años.Ella y su amigo Jesús Ruiz participaban hace poco en las manifestaciones por delante del ayuntamiento para denunciar la austeridad y la corrupción.No muy lejos de ellos, Pilar Barrio, propietaria de un café de 59 años, no revela su voto pero desea que los indignados gobiernen "sin fanatismos". "No me gusta la lucha de clases, ya la tuvimos", dice recordando la Guerra Civil (1936-1939). "Tenemos que ser solidarios".

La gente se reúne frente al edificio de la ciudad para apoyar al líder de la coalición de izquierda de Barcelona Juntos, Ada Colau. (AP)

Algo más allá, un policía municipal que vigilaba la sede del ayuntamiento parecía desorientado al verse a las órdenes de aquellos a quienes en ocasiones tuvo que contener.Mantener el orden "no se puede improvisar" en una "gran ciudad, con tres millones de personas, muchos turistas, y carteristas en el centro", insiste este hombre bajo el anonimato, resumiendo los miedos de parte del medio millón de madrileños que votó a la derecha. La jornada se había iniciado con un recuento interminable de los votos de los ediles en la sala del ayuntamiento de Madrid, hasta que se anunció la papeleta 29 que daba la mayoría a Manuela Carmena.

"íSí, se puede! íSí, se puede!". Un estruendo de aplausos y gritos invadió la sala, dentro de un majestuoso patio interior de cuatro plantas con balcones donde se asomaban los simpatizantes de la nueva alcaldesa.Los mismos gritos estallaron unas horas después en la plaza Sant Jaume de Barcelona, abarrotada por miles de simpatizantes de la activista antidesahucios Ada Colau, que se convertía en la primera alcaldesa de la capital catalana como líder de una lista también surgida del movimiento "indignado".Confeti, hurras y aplausos, muchos aplausos, fueron la recepción para la nueva dirigente cuando se mezcló con la multitud cumpliendo su promesa de "ser una alcaldesa de la calle".Y es que tras cuatro años criticando a unos políticos "que no nos representan", los "indignados" de Barcelona, Madrid y otras ciudades de España pueden cambiar por fin su cántico: "Que sí, que sí, que sí nos representan".

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