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Homofobia alcanza extremos graves

Huir o morir, las opciones para los gais en la República rusa de Chechenia

Actualizado el 20 de abril de 2017 a las 03:00 pm

Para muchas familias, un miembro homosexual  constituye una ofensa al honor

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Huir o morir, las opciones para los gais en la República rusa de Chechenia

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Dos homosexuales que tuvieron que huir de la persecución en Chechenia, por su preferencia sexual, conviven en un apartamento en Moscú. (AFP)

Moscú

Ilia tiene cara de cansado. Maltratado y torturado por hombres con uniforme militar en Chechenia, este homosexual huyó hasta Moscú con el miedo en el cuerpo. "En Chechenia solo podía elegir entre mentir o morir", cuenta.

A sus 20 años, se esconde en una casita de ladrillo rojo en las afueras de la capital rusa, donde reside junto a otros cinco chechenos que también tuvieron que abandonar la pequeña República musulmana del Cáucaso ruso.

Todos se niegan a revelar su verdadera identidad por temor a ser identificados y perseguidos.

"Si uno de mis familiares se entera de que soy homosexual, no dudará en matarme", explica Nortcho. "Y si no lo hacen, entonces alguien los matará por no haber restablecido el honor de la familia".

La homofobia es común en Rusia, pero no alcanza el extremo de Chechenia donde la homosexualidad, considerada como un tabú, es un crimen pasible de muerte en la mayoría de las familias.

A finales de marzo, una investigación del diario independiente Novaia Gazeta suscitó mucha indignación. El medio, conocido por sus artículos críticos con Ramzán Kadírov, el hombre que dirige Chechenia con mano de hierro desde hace diez años, asegura que los homosexuales son blanco de las autoridades locales.

Según el periódico, las fuerzas de seguridad detuvieron a más de 100 homosexuales e incitaron a sus familias a matarlos para "lavar su honor". Novaia Gazeta añade que al menos dos personas murieron a manos de sus familiares, y una tercera falleció como consecuencia de actos de tortura.

Los defensores de los derechos humanos llevan años denunciando abusos y secuestros por parte de las milicias del poder, los llamados kadirovtsi.

Ni violencia ni existencia. Convocado por el presidente ruso, Vladimir Putin, Kadírov negó cualquier tipo de violencia contra los homosexuales en Chechenia y calificó los artículos de "provocación". Su portavoz aseguró, por su parte, que los homosexuales "no existen" en la República.

Aunque Putin no hizo ningún comentario, su portavoz, Dimitri Peskov, dijo que las acusaciones "no se sostienen" y anunció que los hechos estaban siendo investigados.

La publicación del artículo de Novaia Gazeta también suscita críticas en el extranjero, entre ellas de la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikky Haley, quien se mostró el lunes "preocupada" por estas informaciones.

En Moscú, la Liga LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales) ayuda a los chechenos que huyeron de la República musulmana. La ONG, que recibe "entre tres y cuatro llamadas de auxilio al día", ha llevado a  Moscú a 30 personas en peligro, según Olga Baranova, responsable de la oficina de la asociación en la capital.

Acoso y  temor. Aunque Ilia vive ahora a más de 1.800 kilómetros de Grozni, la capital chechena, se sobresalta cada vez que un coche se acerca a su casa, protegida por una reja.

"Al ayudarme, la Liga me ha dado un respiro, pero acabarán por encontrarme", susurra.

En octubre, tres hombres con uniforme militar lo llevaron a un campo y lo golpearon. Una inmensa cicatriz cruza la parte baja de su cara. "Lo filmaron todo. Me dijeron que lo pondrían en las redes sociales si no pagaba 200.000 rupias (3.350 euros). Me endeudé y pagué", cuenta con un hilo de voz.

Después huyó a Moscú. "Unos militares fueron a ver a mi madre y le revelaron que soy homosexual", recuerda. "Estoy asustado. No he logrado dormir desde que me fui de Grozni".

Este hombre tuvo que huir de Chechenia, donde era perseguido por su preferencia sexual. Ahora vive en Moscú. (AFP)

Z. abandonó Chechenia hace dos semanas. Él tampoco consigue dormir. Tiene demasiado miedo a que su mujer y sus dos hijos descubran su homosexualidad.

En marzo, lo encarcelaron "en una prisión no oficial" durante una semana. "Había otros homosexuales en la celda, algunos habían recibido palizas", dice. "Cuando me liberaron, entendí que tenía que marcharme lo antes posible".

Para Tania Lokchina, de la Human Rights Watch, "bastaría con una llamada del Kremlin a Kadírov para acabar con los arrestos".

Oficialmente, la Fiscalía General abrió una investigación el lunes. Pero la Policía dice que no recibió "ninguna denuncia" de víctimas, según la delegada rusa para los derechos humanos, Tatiana Moskalkova, citada por la agencia TASS.

"Es sencillamente imposible imaginar que alguien vaya a testificar sin garantías de seguridad", se indigna Lokchina. "Las personas de la comunidad LGTB, que ya son muy vulnerables, no solo deben temer a las autoridades, sino también a sus propias familias".

Para la periodista de Novaia Gazeta Irina Gordienko, amenazada de muerte por el gran muftí checheno tras su investigación, Kadírov ejerce una "tiranía absoluta" en Chechenia con el acuerdo tácito del Kremlin. "Esa es la clave del problema: la impunidad de las autoridades chechenas", concluye.

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