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Secuestro y muerte del concejal Miguel Ángel Blanco

España rememora asesinato político que marcó el principio del fin de ETA

Actualizado el 10 de julio de 2017 a las 11:00 am

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Oficiales de la Policía expertos en desminado identificaban armas de ETA en Saint-Pee-sur-Nivelle, Francia, el 8 de abril. (AFP)

Madrid

España conmemoró este lunes el 20.º aniversario del secuestro y asesinato del concejal Miguel Ángel Blanco a manos de ETA, tras una angustiosa cuenta atrás que conmocionó al país y marcó un giro en la lucha contra la organización terrorista vasca, ahora desarmada.

Unos 80 actos están previstos hasta el jueves 13, cuando se cumplirá el aniversario de la muerte de este joven de 29 años, por entonces concejal del conservador Partido Popular (PP) en la localidad vasca de Ermua.

"Recordar a Miguel Ángel Blanco (...) es recordar esa movilización ciudadana, es recordar esa concienciación cívica y democrática en la lucha contra el terrorismo", dijo su hermana María del Mar en un homenaje en la sede nacional del PP en Madrid.

"Miguel Ángel Blanco está no solo en el recuerdo, en la cabeza y en la mente de quienes somos miembros del Partido Popular, sino de todos los españoles", añadió Mariano Rajoy, presidente del gobierno y del PP.

Miguel Ángel Blanco fue secuestrado el 10 de julio de 1997, nueve días después de otra imagen desgarradora: la de la liberación del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, demacrado y con una espesa barba tras permanecer más de 500 días como rehén de ETA en un habitáculo subterráneo.

Poco después del secuestro, la organización dio un ultimátum de 48 horas al gobierno conservador de José María Aznar para que aceptara la reagrupación en el País Vasco de sus presos dispersos por toda España.

Sin embargo, la exigencia  se encontró con el rechazo en bloque del ejecutivo y también de la sociedad, lo que significó "el principio del fin" de ETA, como resumió este lunes María del Mar Blanco.

Seis millones de personas, según la Fundación Miguel Ángel Blanco, se echaron a las calles de toda España para exigir su liberación y luego condenar su muerte. En Bilbao, medio millón lo hizo a cuatro horas de la expiración del plazo, en una manifestación sin precedentes en el País Vasco.

Finalmente, tras 48 horas manteniendo al país en vilo, la organización cumplió su amenaza, pegándole dos tiros en la cabeza a un Miguel Ángel Blanco maniatado en un descampado a las afueras del pueblo vasco de Lasarte. El joven fue hallado agonizante por unos vecinos y falleció en el hospital pasadas las 4 de la mañana del 13 de julio.

"Mucha gente que había aguantado calladamente se da cuenta de que ya no puede seguir callándose" ante los crímenes de ETA, recuerda el político y economista vasco Mikel Buesa.

El grupo terrorista ETA mató a más de800 personas.
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El grupo terrorista ETA mató a más de800 personas. (Archivo)

Lucha contra ETA. El caso tuvo efectos en la estrategia antiterrorista, añade Buesa, cuyo hermano Fernando, político socialista, fue asesinado por ETA en el año 2000.

Y es que si hasta entonces la estrategia consistía en "debilitar a ETA para obligarla a negociar" su rendición, a partir de este crimen el objetivo pasó a ser la derrota a nivel policial y político, esto último con la ilegalización en 2003 del partido Batasuna, su brazo político.

Tras el secuestro de Miguel Ángel Blanco, ETA siguió matando, aunque el crimen levantó críticas entre sus filas. Asfixiada mientras tanto por las operaciones policiales en España y Francia, el 20 de octubre del 2011 anunció el fin de 40 años de lucha armada, en los que se le atribuye la muerte de 829 personas.

El 8 de abril dio un nuevo paso, anunciando su "desarme total" con la entrega a la Justicia francesa, a través de intermediarios, de una lista de ocho depósitos de armas y explosivos en Francia.

Ahora, los presos de la organización, unos 300 dispersados por cárceles españolas y francesas, debatirán una posible disolución.

"Para que esta historia culmine, falta su disolución, que lleven a cabo una reflexión crítica del pasado y después, por parte del Estado español, un cambio de su política penitenciaria", es decir "que el gobierno acepte acercamientos", en particular para los presos enfermos, explicó Jonan Fernández, secretario general para la Paz del País Vasco.

El funcionario del Gobierno regional vasco lamentó que la coalición independentista Bildu no haya condenado de forma "directa y clara" el asesinato de Blanco. Aunque según este, "se están dando gestos", como la participación el martes de representantes de Bildu en el acto previsto en Ermua.

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