Mundo

Histórico laberinto de túneles

Catacumbas de París viven el juego del gato y el ratón

Actualizado el 25 de julio de 2013 a las 12:00 am

Pese a prohibición, exploradores viajan entre cuevas e incluso llevan a cabo fiestas

‘Catapolicías’ expulsan a viajantes de los casi 300 km de oscuros caminos

Mundo

Catacumbas de París viven el juego del gato y el ratón

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

parís. AFP. Las catacumbas de París, ese laberinto de túneles que data del medievo, tienen ahora quién las custodie: los “catapolicías”, cuya misión es controlar a una microsociedad subterránea que las explora y organiza fiestas y ritos.

Pese a estar prohibidas al público desde 1955 debido a los riesgos que supone recorrerlas, las catacumbas de París –cuyos estrechos túneles y cuevas llenas de ratas figuran en cientos de películas y novelas– atraen a exploradores urbanos, a artistas de grafiti y a apasionados de historia.

Estos individuos y grupos clandestinos, que se autodenominan los “catáfilos” o amantes de las catacumbas, reivindican el extraño placer de recorrer y apropiarse de esos estrechos pasajes húmedos y galerías oscuras –que abarcan unos 280 kilómetros–, y hasta de organizar allí grandes festejos.

Pero para vigilar que el orden y la ley se cumplan no solo en la superficie de la Ciudad Luz, sino también bajo tierra, se creó en 1999 la compañía especializada de intervención de la Policía de París.

Un paseo ilegal bajo la capital francesa (AFP)

La tarea de sus agentes, conocidos como los cataflics (del término catacumba y flic , policía en argot francés) es no dejar que los “catáfilos” penetren en sus túneles y celebren allí bulliciosas veladas.

Hace pocos días, a unos metros de la cárcel de la Santé, en el sur de París, un equipo de esos agentes –vestidos con ropa vieja, casco, lámpara frontal y botas de lluvia– se internó entre pasadizos inundados, túneles y cuevas, acompañados por un camarógrafo de la AFP.

Como todas las semanas, el equipo de policías se sumerge en un hueco oculto bajo una placa de metal encadenada, donde alguien ha escrito “policías de mierda”.

A 20 metros bajo tierra, la oscuridad es total y reina el silencio, perturbado solo por las lejanas vibraciones del metro. Y el objetivo del equipo es siempre el mismo: detectar y expulsar a los ocupantes ilegales de este mundo subterráneo.

Las catacumbas nacieron de unas minas de piedra caliza que fueron explotadas desde la época galo-romana hasta 1813.

Fueron estas minas las que permitieron la construcción de París. Estaban al aire libre, antes de que la industrialización galopante hizo que sus galerías subterráneas quedaran recubiertas con calles y viviendas.

PUBLICIDAD

En el siglo XVIII estas canteras fueron transformadas en el depósito de millones de restos humanos. Durante la ocupación nazi de París, las catacumbas fueron utilizadas por la Resistencia francesa.

  • Comparta este artículo
Mundo

Catacumbas de París viven el juego del gato y el ratón

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota