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Expertos critican políticas impulsadas desde Bruselas

El euroescepticismo agudiza crisis en el Viejo Continente

Actualizado el 20 de mayo de 2013 a las 12:00 am

Situación podría abrir puertas a nacionalistas y xenófobos

Imagen empañada por año y medio de recesión y millones de desempleados

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El euroescepticismo agudiza crisis en el Viejo Continente

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Bruselas. EFE. La crisis económica ha terminado por derrumbar la confianza de los ciudadanos en la Unión Europea (UE), proyecto histórico que hoy se tambalea, golpeado por el creciente descontento y el cada vez más extendido euroescepticismo.

Durante los últimos meses, cada nueva encuesta ha venido a confirmar el hundimiento de la imagen de la UE entre los propios europeos.

Por ejemplo, en algunos de los países más golpeados por la crisis, la desconfianza hacia la UE llega a porcentajes como el 81% de Grecia y el 72 % de España, más llamativos aún si se tiene en cuenta que ambos aparecían hace pocos años entre los Estados en los que la UE recibía mayor respaldo.

Desencanto. El apoyo al proyecto europeo ha caído hasta el 45% en el bloque, según una reciente encuesta efectuada en ocho países por el centro de investigaciones estadounidense Pew, que registra una caída de ese respaldo de 15 puntos en el último año.

“Europa está en muy mal estado, el peor de su historia”, opina el líder de los socialistas españoles en la Eurocámara, Juan Fernando López Aguilar, que atribuye la situación a la política económica impulsada desde Bruselas.

Autodestrucción. López Aguilar no duda en advertir sobre el riesgo de “autodestrucción de la UE” y alerta sobre el desplome de “las fuerzas políticas que históricamente han construido Europa” en detrimento de “populistas, xenófobos, nacionalistas y energúmenos cuyo único hilo conductor es el antieuropeísmo y la eurofobia”.

En esa línea, el secretario general del Partido Popular Europeo (PPE) , Antonio López-Istúriz, reconoce también la “gran preocupación” que existe por el fenómeno en las familias socialdemócrata, liberal y verde, las principales fuerzas en la Eurocámara.

La presión de nuevos partidos, distintos entre sí pero críticos de la UE, se generaliza poco a poco en todo el bloque, con ejemplos como el del UKIP británico, los neonazis de Amanecer Dorado en Grecia o el nacimiento del movimiento antieuro alemán.

La crisis ha puesto a la UE más que nunca en el centro de atención y, por ahora, el resultado –con una zona euro que acumula año y medio de recesión y casi 20 millones de parados– ha sido un duro golpe para su imagen y un signo de interrogación cada vez más grande sobre su futuro.

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