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Entrevista con directora adjunta de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM)

Crisis de menores migrantes a Estados Unidos podría convertirse en fenómeno cíclico

Actualizado el 22 de octubre de 2014 a las 02:09 pm

La capacidad limitada de los países centroamericanos para atacar las raíces del problema impulsaría la migración, afirmó Laura Thompson, directora adjunta de la OIM

Violencia y pobreza podrían hacer que menores deportados ensanchen las filas de las maras

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Crisis de menores migrantes a Estados Unidos podría convertirse en fenómeno cíclico

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El incremento de la migración de menores de edad centroamericanos no acompañados a los Estados Unidos durante junio anterior encendió todas las alarmas. Barack Obama pidió ayuda al Congreso para enfrentar la "crisis humanitaria", el papa Francisco se pronunció sobre el tema y los mandatarios centroamericanos "debatieron" sobre cómo solucionar la problemática. 

De inmediato se fortaleció la seguridad fronteriza y se lanzaron campañas de información para explicar lo peligroso de la travesía y refutar que los menores no podían ser deportados (argumento utilizado por los coyotes).

Dichas medidas, sumadas a la llegada del verano en el desierto, provocaron a agosto una reducción del 70,4% en la cifra de detenidos (en junio fueron 10.622 menores). Sin embargo, la capacidad limitada que tienen los países centroamericanos para atacar las causas que provocan el éxodo de menores hacia Estados Unidos amenaza con convertir el incremento en la migración en un fenómeno cíclico.

Así lo considera la directora adjunta de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) , Laura Thompson; quien visitó Costa Rica para participar de una actividad en la Universidad Latina.

"En este problema los estados deben tomar medidas a corto plazo que tienen que ver con cómo se protegen a estos niños, ver qué condiciones hay que crear en los países de retorno, no solo a nivel de infraestructura sino de capacidades gubernamentales e institucionales, pero lo más importantes es tomar medidas a largo plazo, porque la realidad es que existen causas estructurales que hacen que este fenómeno se presente y, si no lo atacamos, se va a volver un fenómeno cíclico", explica Thompson.

Esas medidas de largo plazo se centran, según la diplomática, en resolver —o aunque sea disminuir algunos de los problemas históricos de las sociedades centroamericanas: pobreza, desigualdad y violencia.

"Hay una multicausalidad en la migración. Hay una cantidad de niños que se van porque sus familiares están en Estados Unidos y andan buscando la reunificación familiar. Hay otros que salen porque andan buscando mejores oportunidades económicas, educación o condiciones de vida mejores. Muchos salen escapando de la pobreza y huyendo de la violencia porque los padres temen que sus hijos sean captados por las maras", explica Thompson.

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(Universidad Latina)

"Ojalá logremos crear programas de reintegración de esos niños y de desarrollo", dijo Thompson

Según datos del Banco Mundial, el 19,16% de los centroamericanos viven con menos de $2 diarios y si se toma en cuenta solo el Triángulo Norte (El Salvador, Guatemala y Honduras), países de donde migran más menores, ese porcentaje se incrementa al 24,3%.

Con respecto a homicidios, la tasa por cada 100.000 es de 36,17% en la región, más del doble que en Suramérica, que es de 15,8%. Además, Centroamérica tiene a cuatro países entre los cinco con más homicidios por cada 100.000 habitantes (Honduras, Belice, El Salvador y Guatemala).

Thompson considera que la violencia es uno de los puntos más preocupantes, ya que los menores deportados (la mayoría tienen edades entre 14 y 17 años) podrían terminar ensanchando las filas de las maras.

"Ojalá que no, ojalá logremos crear programas de reintegración para esos niños y de desarrollo. Ahora con esta situación hay mucha atención e interés por parte de los gobiernos nacionales y de los organismos internacionales para apoyar ese esfuerzo. La pregunta es ¿vamos a lograrlo? Ojalá que sí", se cuestiona la directora adjunta de la OIM.

Fenómeno cíclico. Luego de la emergencia de junio, la cifra de menores migrantes registró una reducción a agosto del 70,4%, al pasar de 10.622 a 3.141 detenidos.

Según Thompson, la disminución en las detenciones se debió a la acción de los estados y al factor climático, pues al ingresar el verano las temperaturas en el desierto alcanzan los 50 grados centígrados.

"Tenemos el hecho de que ya es muy público y se ha divulgado que lo que decían los traficantes era falso —que los menores no podrían ser deportados y que con la reforma migratoria serían regularizados—. Por otro lado, hay una mayor claridad acerca de los riesgos que estos niños están pasando. Y finalmente, hay un elemento relacionado con el verano. El calor en el desierto es terrible", comenta Thompson.

Menores migrantes cuentan su historia

Sobre las críticas realizadas por la Organización de las Naciones Unidas y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) referidas a violaciones de derechos tanto en la frontera entre México y Estados Unidos como en los centros de detención, la diplomática afirma que no tiene información específica sobre los hechos. No obstante, consideró probable que se produzcan por la coyuntura.

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"Cuando hay crisis importantes no solo los servicios de recepción colapsan, sino en general todos. Desde el lado de Estados Unidos, tengo información específica de casos de violación, así que no podría hablar, pero creo que es natural que ante una situación crítica y extrema existan deficiencias en las maneras en que se actúa. El asunto en estos casos es que una vez que se identifican esas violaciones hay que resolverlas inmediatamente", dijo.

En la visita realizada por la CIDH a los centros de detención de migrantes en la frontera sur de Estados Unidos, los representantes de la Comisión recibieron denuncias de abuso sexual, desnutrición en los niños, dificultades para realizar llamadas telefónicas y separación de familiares.

Actualmente, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas tiene abiertos tres centros de detención de familias, ubicados en Karnes City (Texas), Artesia (Nuevo México) y Leesport (Pensilvania). Además, se está desarrollando uno, con capacidad para 2.400 personas, en Dilley (Texas).

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Gustavo Arias R.

gustavo.arias@nacion.com

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Editor digital especializado en la cobertura de política internacional, economía y negocios.

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