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El caudillo y candidato que al micrófono habla, habla y habla

Actualizado el 30 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

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El caudillo y candidato que al micrófono habla, habla y habla

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Caracas. Hugo Chávez podría brillar en el libro de récords Guinness por las más de 2.334 cadenas de radio y televisión que acumula desde 1999.

Es como si hubiera hablado sin parar durante 67,4 días, lo cual lo acredita como el político que más se ha metido en las salas, cocinas, vehículos, restaurantes y tiendas en Venezuela.

Chávez, exmilitar golpista y cuya salud se ha visto afectada por un cáncer, también usa una amplia red de medios de comunicación con los cuales ha compensado las pocas apariciones públicas en campaña como consecuencia de aquel quebranto.

No obstante, el presidente parece llevar años en campaña permanente al convertir en ejercicio plebiscitario sobre su gestión las últimas elecciones presidenciales, las legislativas y el referendo constitucional del 2009.

El resultado es que su administración le ha zurcido ribetes autoritarios y personalistas a la figura presidencial, y diluido cualquier contrapeso a esta.

Tras confirmarse su cáncer, los medios audiovisuales se llenaron en julio de rezos, vigilias y grabaciones del mandatario en recuperación ejercitándose con su gabinete y otros actos alrededor del enfermo Hugo Chávez.

Esto, y el permanente e intenso uso de medios, han creado en el imaginario una suerte de lazo casi diario y personal del político con los ciudadanos. El gobierno lo presenta como una práctica de democracia directa en la que, pueblo y líder, deciden juntos.

Marcelino Bisbal, docente e investigador social de la Universidad Central de Venezuela, señaló que la plataforma mediática estatal “sin precedentes en Venezuela o América Latina” ha crecido de forma sostenida desde hace 10 años con medios impresos y digitales, radios y televisoras.

Con puño de hierro. Por otra parte, en diciembre del 2010, la mayoría chavista en la Asamblea Nacional modificó la Ley de Responsabilidad Social del 2004 para que las restricciones existentes a la libertad de expresión se apliquen también a Internet , advirtió un informe de la organización Human Rights Watch , emitido en julio.

La legislación también comprende restricciones como transmitir mensajes que “fomenten zozobra en la ciudadanía o alteren el orden público”.

De paso, le otorgó al organismo de telecomunicaciones controlado por el Gobierno, Conatel, poderes adicionales para castigar a emisoras de radio y televisión, y a medios electrónicos que las violan.

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A la vez, el Gobierno ha utilizado sus facultades para ampliar la cantidad de medios de comunicación estatales y afines a él.

En la última década, el Estado pasó de manejar una televisora pública a seis , no obstante que el promedio de su rating alcanza solo el 4,5% según el análisis de Bisbal.

Desproporción. Hace años, el programa de Chávez, Aló, presidente, podía anotarse ocho horas diarias pero cuando cayó su audiencia, se multiplicaron las cadenas.

Si antes digerir el mensaje presidencial era opcional, hoy el venezolano se lo come a la fuerza.

Cuando encadena al país, hasta tres veces al día –confirmó este diario–, Chávez juramenta miembros de mesa, regala todo tipo de bienes e insulta a su rival con su sello de marca: le dice agente de la CIA, del FBI, oligarca, burgués y majunche .

El Consejo Nacional Electoral restringe en el papel las apariciones en medios de los candidatos a la presidencia, pero, en lo tocante a las cadenas, ha optado por callar y mirar al cielo.

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Juan Fernando Lara S.

jlara@nacion.com

Periodista

Redactor en la sección Sociedad y Servicios. Periodista graduado en la Universidad de Costa Rica. Ganó el premio Redactor del año de La Nación (2012). Escribe sobre servicios públicos, tarifas y telecomunicaciones.

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