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Algo huele a podrido en el dinero ruso que ha llegado a Londres

Actualizado el 31 de marzo de 2014 a las 12:00 am

¿Mafia o solo billonarios? Un poco de ambos, hallan refugio en Londres

Gobierno de primer ministro Cameron es cauto ante sanciones contra Rusia

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Algo huele a podrido en el dinero ruso que ha llegado a Londres

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LondresEl País Internacional Para los pesimistas, es Londongrado. Para los optimistas es Moscow-on-Thames, Moscú del Támesis. El tema es uno: la llegada de dinero ruso a Londres.

Los primeros ven el desembarco de rusos en la capital británica como la llegada de lo peor que ha generado Rusia desde la caída de la Unión Soviética: un ejército de multimillonarios que encuentran en Londres el refugio legal para proteger su patrimonio.

Estos pesimistas creen que utilizan la City (el barrio más antiguo de Londres que alberga el centro financiero) para blanquear un dinero obtenido de forma turbia.

Para los segundos, los rusos de Londres son los más creativos y mejor educados, la flor y nata que huye de la Rusia de Putin.

Desembarco rentable. Es, probablemente, una mezcla de las dos cosas. Pero lo que está fuera de discusión es que el desembarco ruso que vive Reino Unido desde hace más de 15 años es muy visible. Y, sobre todo, muy rentable.

Por eso, el primer ministro británico, David Cameron, ha sido muy agresivo a la hora de la retórica pero muy cauto a la hora de imponer sanciones a Moscú por la anexión de Crimea.

¿Quién no ha oído hablar de Román Abramóvich? ¿Quién ha olvidado el asesinato del ex agente secreto Alexander Litvinenko? ¿Quién ignora que los multimillonarios rusos se han convertido en propietarios de muchas de las mansiones más caras de Londres y que gastan el dinero a manos llenas en las boutiques más refinadas de Knightsbridge, envían a sus hijos a las escuelas más caras de Inglaterra, proyectan su poder económico comprando equipos de futbol y hasta diarios y engrasan con sus millones y litigios el rentable negocio de los tribunales británicos?

Pero hay también un lado más oscuro: hay algo más que sospechas sobre el origen de esas fortunas y se han levantado voces reprochando al Gobierno británico su tendencia a mirar a otro lado.

Así lo denunció en 2012 el abogado y activista político ruso Alexey Navalny en un artículo en The Times en el que pedía a Londres poner en marcha una ley semejante a la Sergei Magnitsky, aprobada en EE. UU. para investigar el dinero ruso de origen sospechoso.

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Intereses de estado. Más de un centenar de compañías rusas cotizan en la bolsa de Londres y en la capital británica se han lanzado bonos rusos o de países de la Comunidad de Estados Independientes por valor de 66.000 millones de dólares.

La City no se ha puesto nerviosa todavía, porque el nivel de las sanciones aprobadas es muy modesto y se ha centrado sobre todo en individuos. Otra cosa sería si esas sanciones empezaran a afectar a bancos rusos que operan en Londres.

De momento, el objetivo es Putin y su entorno, más que la presencia rusa en Europa o Estados Unidos, en línea con un documento interno británico desvelado accidentalmente y que abogaba por sanciones limitadas y descartaba medidas que pudieran significar “cerrar el centro financiero de Londres a los rusos”.

Las relaciones entre Londres y la Rusia de Putin han sido siempre delicadas. El momento más difícil fue en otoño de 2006, tras el asesinato de Litvinenko, que provocó tensión diplomática entre ambos.

The Economist llegó a ironizar con la dificultad para hallar al asesino. “La mayor preocupación de los diplomáticos británicos no es que Scotland Yard esté despistada, sino que pueda llegar a tener éxito”, concluía la revista.

Las cosas no han cambiado. El año pasado, la ministra del Interior, Theresa May, admitió que detrás de la decisión del Gobierno de rebajar la investigación judicial sobre la muerte de Litvinenko estaban “las relaciones internacionales”. Nada nuevo: años antes, Tony Blair paró una investigación sobre el pago de miles de millones de dólares en sobornos para conseguir contratos de armas en Arabia Saudí.

El dinero ruso tiene muchas formas en Londres. Una de las más llamativas es el mercado inmobiliario. Aunque solo entre el 2% y el 5% de las casas de más de 12 millones de euros han sido adquiridas por rusos, si se aprobaran sanciones podrían frenar la llegada de otros multimillonarios.

Hay quien cree que con los oligarcas y sus millones han llegado también los sicarios.

En marzo del 2012 fue tiroteado el banquero German Gorbuntsov. Poco después, Alexander Perepilichny murió mientras trotaba. Una sospechosa muerte súbita. La muerte del oligarca georgiano Badri Patarkatsishvili de un infarto fue también intrigante. Demasiados muertos para no pensar que algo huele a podrido en el dinero ruso en Londres.

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