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Reformas de dirigentes comunistas

Optimismo prudente en China tras fin de campos de trabajo

Actualizado el 17 de noviembre de 2013 a las 12:00 am

Se desconoce si práctica de detención sin juicio será reemplazada por otra

Expertos temen que afectados sean ahora juzgados bajo el régimen penal

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Optimismo prudente en China tras fin de campos de trabajo

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Pekín. AFP. La abolición en China de los campos “de reeducación a través del trabajo” es alentadora, estiman expertos y antiguos presos, aunque se desconoce si serán reemplazados en un contexto de creciente represión de la disidencia.

Los dirigentes del Partido Comunista Chino (PCC) tomaron la decisión de cerrar estos polémicos campos en un cónclave de cuatro días, en el que también se adoptaron importantes reformas económicas y se decidió flexibilizar la política del hijo único. Las medidas fueron reveladas el viernes.

“Más vale ver el sistema abolido, que verlo perdurar. Tengo un optimismo prudente”, reaccionó un antiguo preso, Peng Hong.

Muy impopular, el sistema de campos de reeducación a través del trabajo permite detener a personas por simple decisión policial, sin recurrir a los tribunales, por hasta cuatro años. Fue creado en 1957 en el régimen de Mao Zedong para castigar delitos menores.

Pero las autoridades locales también recurren a estos campos para quitarse de encima a sus detractores o a aquellos que ejercen el “derecho de petición”, es decir, la posibilidad de denunciar los abusos ante los niveles superiores de la administración.

Peng fue condenado en 2009 a dos años de detención por haber compartido en Internet una caricatura que ridiculizaba una campaña antimafia lanzada en Chongqing.

La policía fue a su casa una noche y seis días después ya estaba en el campo, donde los guardianes lo desnudaron y lo golpearon. Fue el comienzo de un largo calvario.

Los campos de trabajo forzado fueron creados en 1957 bajo el régimen de Mao Zedong.  | AFP.
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Los campos de trabajo forzado fueron creados en 1957 bajo el régimen de Mao Zedong. | AFP.

Es muy posible que la abolición de los campos “no cambie de forma espectacular la suerte de la mayor parte de la gente afectada por la reeducación a través del trabajo. Permanecerán detenidos probablemente en otro sitio”, advirtió Randy Peerenboom, profesor de derecho de La Trobe-University de Melbourne.

Dichas personas podrían ser objeto de detenciones administrativas de 15 días o de sentencias bajo el régimen penal, estimó.

El código penal chino autoriza que los tribunales decreten arresto domiciliario de hasta 24 meses contra delincuentes, o bien penas de detención de uno a seis meses en un establecimiento policial.

El sistema jurídico chino sigue sin embargo sometido a la autoridad del Partido y minado por los abusos, las confesiones obtenidas bajo tortura y la casi ausencia del derecho de defensa. El final de los campos de reeducación “solo tendrá un impacto significativo si el gobierno garantiza que no se establecerá ningún otro sistema de detención sin juicio” para sustituirlos, dijo Brad Adams, director para Asia de Human Rights Watch.

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