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Seguridad y gobernabilidad son dos grandes desfíos

OTAN deja atrás un Afganistán lleno de peligros y sin gobierno

Actualizado el 07 de enero de 2015 a las 12:01 am

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OTAN deja atrás un Afganistán lleno de peligros y sin gobierno

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Fuerzas militares afganas y estadounidenses inspeccionan el lugar donde el lunes explotó una bomba colocada a la orilla de una carretera en Jalalabad, al este Kabul. (AP)

Kabul

La OTAN deja  Afganistán   sin gobierno 100 días después de la investidura de su nuevo presidente, y convertido en uno de los territorios más peligrosos del planeta, plagado de mortales artefactos a menudo sin explotar.

Más de tres meses han pasado desde la llegada al poder de Ashraf Ghani, que no consigue formar su ejecutivo de unión nacional, lo que obstaculiza la recuperación económica y da alas a la insurrección islamista.

Ghani fue investido presidente el 29 de setiembre, tras meses de bloqueo político y enfrentamientos con su rival Abdulá Abdulá, por acusaciones de fraude en la elección presidencial del 14 de junio. Tras largas negociaciones, bajo los auspicios de la ONU y de Washington, Ghani fue designado vencedor, pero se comprometió a formar un gobierno de unión nacional con su rival.

16,5 millones de artefactos explosivos han sido destruidos en  Afganistán   desde 1989

Pero 100 días después de su investidura, ningún ministro ha sido nombrado por falta de acuerdo entre Ghani y Abdulá. Sin embargo una fuente del entorno presidencial indicó el lunes a la AFP que hay "importantes progresos en las negociaciones y que el gabinete probablemente será anunciado antes del fin de esta semana". En este inestable contexto político y tras la salida de las tropas de la OTAN, que finalizó su misión de combate el 31 de diciembre, el suelo afgano alberga minas, municiones y bombas dejadas por 35 años de conflictos, lo que lo convierten en uno de los territorios más peligrosos del mundo.Armas siempre presentes. Según la Convención Internacional sobre Armas Clásicas (CCAC) firmada en 1980, todo beligerante debe ayudar a limpiar los restos explosivos de la guerra, antes de su partida. Pero la realidad es totalmente distinta en  Afganistán, aún en pleno conflicto armado."Cuando hay conflicto (...) las municiones no utilizadas permanecen en el suelo" explica  Sediq Rashid, director del grupo de apoyo a la acción contra las minas en  Afganistán   (MACCA), una agencia vinculada a la ONU encargada de la limpieza de minas en el país.En total, 16,5 millones de artefactos explosivos han sido destruidos en  Afganistán   desde 1989, según el MACCA, que espera haber destruido todos los restos explosivos en el país antes del 2023.

Pero en un conflicto armado, cerca del 10% de los proyectiles no explotan, y pueden permanecer activos durante años, según los expertos. Tal es el caso en  Afganistán, donde centenares de municiones diferentes han sido utilizadas en las últimas décadas de guerras.

Un soldado estadounidense fotografía el sitio donde el lunes estalló un coche bomba en la ciudad de Kabul.
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Un soldado estadounidense fotografía el sitio donde el lunes estalló un coche bomba en la ciudad de Kabul. (AP)

La tarea de limpieza de minas sería más fácil, según Rashid, si los diferentes beligerantes, incluidos los rusos (entre 1979y 1989)  y los occidentales actualmente, hubieran dejado mapas para localizarlas.Pero "nadie lo ha hecho", se lamenta. Sin esa información "se perderá tiempo, dinero y habrá víctimas, en especial niños", añade."Las municiones más peligrosas son las llamadas 'ciegas' (sin explotar), si se las toca o se intenta moverlas pueden estallar" asegura Zabto Khan, responsable de eliminación de restos de guerra en Halo trust, organización humanitaria sobre esta actividad. Interrogada por la AFP sobre este riesgo, la fuerza de la OTAN que acaba de retirar a la mayoría de sus soldados, afirma en un e-mail haber limpiado "todos los campos de tiro y las bases" transferidas a los afganos.Pero no responde sobre la presencia probable de municiones sin explotar en los lugares de combate con los talibanes. Y se han producido miles de bombardeos aéreos y terrestres contra el territorio afgano en 13 años de conflicto.El número de víctimas de restos explosivos en  Afganistán   es uno de los más elevados del mundo, aunque se ha reducido de 100 muertos mensuales en promedio en los años 90 a 39 actualmente.Los más afectados son los niños: en 2013 representaron la mitad de personas muertas o heridas por minas en  Afganistán    (487 de 1.024), según el Landmines and cluster munition Monitor, un centro especializado.Este invierno boreal, el conflicto afgano entra en su 14.º año sin señales de que retorne la paz al país.

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