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Alrededores del palacio del Sol Kumsusan

Norcoreanos cuidan jardín gigantesco a punta de pinzas

Actualizado el 30 de julio de 2013 a las 12:00 am

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Norcoreanos cuidan jardín gigantesco a punta de pinzas

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Pionyang. AFP. Recortar el césped de un jardín del tamaño de un terreno de fútbol con una pinza para depilar parece un poco extravagante, pero en Corea del Norte no hay nada imposibles.

Sobre todo porque ese césped no es cualquier cosa, sino que crece en los jardines de uno de los lugares más venerados del país: el palacio del Sol Kumsusan, donde reposan los cuerpos embalsamados del fundador de la nación, Kim Il-sung, y de su hijo y sucesor, Kim Jong-il.

Sobra decir que el trabajo de los jardineros es considerado como de interés superior para la patria.

En un país azotado por duros inviernos, los jardineros parecen realizar su labor con entusiasmo ya que el césped está impecable, lo que magnifica y a la vez atenúa el poder que desprende el gran panteón.

Durante todo el día, una pequeña brigada de hombres y mujeres se afanan en las cuatro esquinas del tapiz vegetal, arrancando las hierbas muertas con herramientas que serían más apropiadas para podar un bonsái que para cortar hierba.

Una mujer con un traje azul claro y una visera para protegerse del sol solo cuenta con una pinza y un pequeño cubo de plástico por toda herramienta. Su tarea es doble: cuidar la hierba sana y retirar las puntas estropeadas y oscurecidas susceptibles de dejar una mancha.

“Ha llovido mucho recientemente y el agua ha aplastado parte del césped", cuenta con motivo de la conmemoración del armisticio del 27 de julio de 1953 que puso fin a la guerra de la península de Corea.

Un poco más allá, una mujer vestida igual se inclina en su pedazo con un pequeño rastrillo.”Es un nuevo tipo de césped. Se ha sembrado hace poco y necesita mucho cuidado”. “¿Monótono? No, en absoluto. Es un gran honor trabajar en un lugar tan especial. Estoy muy orgullosa de lo que hago para mantener su lustre", dice a través de uno de estos funcionarios que guían a los periodistas extranjeros.

Piongyang, capital modelo de un país donde no es fácil salir de la ciudad, es relativamente verde en verano. La mayoría de los grandes monumentos oficiales están rodeados de césped y los bulevares están a menudo flanqueados de enormes árboles y de hierba. Las riberas del río Taedong ofrecen enormes espacios abiertos para los habitantes, que viven en barrios sin alma.

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