Mundo

Mujer filipina dejó atrás a sus muertos para salvarse

Actualizado el 13 de noviembre de 2013 a las 12:00 am

Mundo

Mujer filipina dejó atrás a sus muertos para salvarse

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Tacloban. AFP. Huyendo de una de las ciudades más afectadas por el tifón Haiyan en Filipinas, María Adelfa Jomerez tuvo que tomar la decisión de dejar atrás los cadáveres de su hijo, nuera y nieto de cuatro años, y ahora espera que los entierren dignamente.

Cuatro días después de que el tifón Haiyan destruyó localidades enteras en el centro de Filipinas, donde habría dejado más de 10.000 muertos, las islas más golpeadas, Leyte y Samar, seguían aisladas, y muchos supervivientes, atrapados.

Unos cuantos afortunados intentaban aprovechar los vuelos del Ejército filipino para salir de Leyte a través del aeropuerto de Tacloban, la capital de la isla.

Este era el caso de María Adelfa Jomerez, de 58 años, quien esperaba poder dejar atrás ese escenario apocalíptico, abandonar los restos de sus familiares, y llegar a Manila, a unos 600 kilómetros, para encontrarse con su hija.

El cuerpo de su nieto lo dejó bajo una lona en un hotel destrozado en el que se almacenaban temporalmente otros cuerpos, mientras que los restos de su hijo y nuera se quedaron en una funeraria.

“Pedí en la morgue que les dieran unos ataúdes dignos a mi hijo y mi nuera, pero me dijeron que el personal no había vuelto al trabajo y que algunos de ellos probablemente hubieran muerto también”, expresó María. “Preferiría que no fueran enterrados en una fosa común, pero no puedo hacer nada”.

Como muchas otras personas que se encontraban en la terminal del aeropuerto, María no podía hacer nada, más que esperar bajo la lluvia, sin ninguna garantía de poder tomar un vuelo.

Entre la multitud que aguardaba, había un grupo de niños a quienes los soldados le había colgado carteles del cuello en los que se leía “superviviente”, para que tuvieran prioridad para embarcar.

Jemalyn Lamberto, una mujer de 38 años y esposa de un trabajador basado en Chipre, esperaba en la fila sollozando en silencio, junto a su hija, su sobrina y su suegra.

Jemalyn dijo que estaba desesperada por salir de Tacloban para poder llamar a su marido, que no sabía si estaban vivas.

Al mismo tiempo, en Manila, mucha gente desesperada por no saber nada de sus familiares quería hacer el trayecto inverso y viajar a Tacloban en uno de los aviones militares que transportaban ayuda.

  • Comparta este artículo
Mundo

Mujer filipina dejó atrás a sus muertos para salvarse

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota