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Christo Brand vigilaba al expresidente en su celda

El guardián que odió y luego amó a Nelson Mandela

Actualizado el 09 de diciembre de 2013 a las 12:00 am

El hoy héroe era llamado entonces el ‘mayor criminal de Sudáfrica’

Contacto en cárcel lo llevó a comprender la lucha del futuro icono mundial

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El guardián que odió y luego amó a Nelson Mandela

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Nelson Mandela une en oración a Sudáfrica (AFP)
Busto de Nelson Mandela ayer en medio de tributos en Johannesburgo.  | AFP.
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Busto de Nelson Mandela ayer en medio de tributos en Johannesburgo. | AFP.

Ciudad del Cabo. AFP. “Es como si hubiera perdido a un padre”, explica Christo Brand , uno de los guardianes de prisión de Nelson Mandela , el peligroso “terrorista” al que empezó odiando antes de admirarlo por su lucha por la paz.

Cuando lo conoció en la isla-prisión de Robben Island, Brand odiaba al ícono de la lucha contra el apartheid . Hoy, sin embargo, lamenta la muerte de Mandela , fallecido el jueves a los 95 años, “una gran pérdida para el país” y para el mundo, que le rendirá homenaje durante toda esta semana.

Cuando llegó a la prisión de Robben Island, a finales de la década de 1970, sus compañeros de trabajo advirtieron a Brand sobre el peligroso detenido número 46664, “el mayor criminal de Sudáfrica”, le dijeron.

Lo primero que sorprendió al guardián novato, que acababa de cumplir 18 años, fue que Mandela y sus acólitos, los temibles “terroristas”, fueran en realidad hombres amables de mediana edad.

No obstante, en esos años marcados por la violencia y la propaganda, los prejuicios pesaban mucho. “Lo empecé a odiar desde el primer momento”, explica Brand con un fuerte acento afrikaner , la lengua de los primeros colonos blancos.

En la década del 80, tras años de relación con los opositores al régimen segregacionista, Brand entendió por qué luchaban. “Poco a poco cambiaron mi manera de pensar y mis opiniones”,expresó.

El guardián, sensibilizado por el sufrimiento de Mandela, se saltó, por primera vez, las normas en 1981. Entonces el detenido solo tenía derecho a una visita de 30 minutos cada tres meses, sin la presencia de sus hijos. Sin embargo, su mujer Winnie logró introducir oculta a su hija recién nacida.

Mandela se dio cuenta. “Me miró y me dijo: ‘¿Señor Brand , sería posible ver a la niña, aunque sea de lejos? Le respondí que no, porque sabía que había micrófonos en la sala”. No obstante, luego le dio a la bebé y Mandela la tomó en sus brazos mientras le caían las lágrimas.

Un año después, el líder fue trasladado junto a Brand a la prisión de Pollsmoor, en Ciudad del Cabo, con un régimen penitenciario menos severo.

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El guardián terminó por presentarle a su familia. “Desde entonces les envío una felicitación en Navidad”, explicó Mandela años después, recordando al guardián como “un joven muy agradable”.

En los años siguientes Mandela conservó el contacto con su antiguo carcelero. Le felicitó cuando fue ascendido, ayudó a su hijo a conseguir una beca para ir a la universidad y le envió el pésame cuando ese mismo hijo murió en un accidente de coche.

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