Mundo

Perfil

Xi Jinping, el prudente arquitecto del ‘sueño chino’

Actualizado el 02 de junio de 2013 a las 12:00 am

Tiene todos los cargos necesarios para decir que dirige el timón en China: secretario general del Cómite Central del Partido Comunista, jefe de la Comisión Militar Central y presidente de la República. El hombre que llega esta noche al país levanta aires de cambio en la nación más poblada del orbe

Mundo

Xi Jinping, el prudente arquitecto del ‘sueño chino’

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

En vísperas de la Fiesta de la Primavera del 2005, la celebración más importante del calendario chino, Xi Jinping se dirigió a la mina de carbón de Changguang, en Zhejiang. Descendió hasta lo más profundo de ella y atravesó, agachado, un camino de 1.500 metros para saludar a los trabajadores.

El pasado 9 de febrero, a un mes de que Xi Jinping fuese elegido presidente del país más poblado del mundo, el gesto se repitió.

A un día del festejo, Xi visitó a trabajadores del metro, barrenderos, policías y taxistas. “Sé que no pueden descansar durante la fiesta, por eso vine a verlos”, les dijo en aquella oportunidad.

Apariciones así han sucedido desde que Xi tomó las riendas del gigante asiático y lo han alejado del estilo de mando de su antecesor, Hu Jintao, un tecnócrata que no alteraba los protocolos.

De Hu se desconocía incluso su lugar exacto de nacimiento. De Xi –quien esta noche emprende una visita oficial a Costa Rica– se sabe que le gusta el futbol, las películas de acción de Hollywood y que se ausentó del nacimiento de su hija, Xi Mingze, por motivos de trabajo.

“Él se ha comportado como una persona más cercana a la gente y ha atacado la corrupción. Es menos rígido. Ha pedido que los discursos oficiales sean más cortos y eliminó el licor de las fiestas oficiales”, manifestó Marco Vinicio Ruiz, embajador de Costa Rica en China.

No obstante, se desconoce cuánto afectará esta bocanada reformista en el socialismo chino. Escalar en el poder en este país es escalar dentro del Partido Comunista, ajustándose a sus protocolos y valores históricos. Xi, de hecho, es hijo de uno de los fundadores.

Él promulga lo que llama “el sueño chino” y que gira en eliminar diferencias sociales entre los ciudadanos y robustecer la influencia del país en el mundo.

Lo hace en momentos complejos para la segunda economía más grande del planeta. Deberá continuar impulsando el desarrollo, pero procurando un modelo más igualitario y respetuoso con el medio ambiente. Además, a pesar de los límites en la libertad de expresión, la población china se entera cada vez más de los casos de corrupción en el Gobierno y está más consciente de sus derechos.

PUBLICIDAD

Los analistas apuntan a un presidente con mayor tendencia que sus antecesores a recurrir a discursos nacionalistas. Como cabeza de la Comisión Militar Central, ha subrayado la necesidad de incrementar la capacidad de combate real del ejército, en momentos de creciente tensión con países vecinos.

Un líder cercano. En 1964, Xi fue llevado a un campo de trabajo en la provincia de Shaanxi. Laboró por siete años “con los campesinos, comiendo pan de paja de maíz y durmiendo en una cama infestada de pulgas”, contó su biógrafo, Ho Ping, al The New York Times .

Ese pasado le ha conferido mayor conexión con el pueblo y le ha permitido configurar un discurso que habla de los sueños. “Xi trae una onda más fresca y con una visión de una China soñadora, más individualista y enfocada en que cada persona puede lograr lo que se proponga y que el Gobierno está para facilitar ese proceso”, refirió desde Pekín el costarricense Sergio Rivero, máster en economía china.

Sin embargo, se ha mencionado que Xi, doctor en teoría marxista, mantiene una interpretación ortodoxa del comunismo.

“La mayoría de la población no tiene ninguna expectativa en cuanto a cambios sociales sustanciales o cambios en la forma de gobierno”, dijo Arturo Alvarado, estudiante costarricense de cine en China desde hace dos años. Pero, agregó, sí se espera avances en asuntos concretos: medio ambiente y corrupción.

“La figura del presidente en el sistema chino no es tan fuerte como en nuestros países, donde la popularidad juega un papel fundamental. Aquí, el ciudadano se fija en el Gobierno y el partido como un todo”, agregó Rivero.

Xi entró al Partido Comunista tras haber tocado nueve veces la puerta. Ocupó cargos en gobiernos y secretarías del Partido Comunista en tres provincias costeras. Su paso por la última de ellas, Zhejiang (2002-2007), la valió la fama de luchador contra la corrupción.

En marzo del 2007, asumió la secretaría del partido en Shanghái después de que su predecesor fuera destituido por corrupción.

En octubre del 2007, fue designado uno de los nueve miembros del Comité Permanente del Politburó, el verdadero núcleo de poder en China. Su camino hacia la cumbre estaba sellado, en especial por la simpatía que despertaba dentro de los influyentes líderes jubilados.

PUBLICIDAD

Sus mensajes se caracterizan por ser sencillos y contundentes. En el 2009, mientras realizaba una gira por México, se quejó: “Algunos extranjeros con los estómagos llenos y nada mejor que hacer se dedican a apuntarnos con el dedo”.

”Primero: China no exporta la revolución; segundo: no exporta hambre y pobreza; y tercero: no les fastidia a ustedes. ¿Qué más se puede decir?”, añadió.

Ruiz destacó las conexiones de Xi con el orbe. Habla inglés, algo poco normal entre los dirigentes chinos, y su hija estudia en la Universidad de Harvard. Tras ser elegido vicepresidente en el 2008, visitó cerca de 40 países. Su gira por el hemisferio, que empezó el viernes en Trinidad y Tobago, pretende reforzar su política de estrechar lazos y tener nuevos socios. Pero Ruiz alerta: “China no acepta que le dicten el ritmo de su transformación”.

  • Comparta este artículo
Mundo

Xi Jinping, el prudente arquitecto del ‘sueño chino’

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota