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Lazo diplomático con pocas tensiones

Estados Unidos y Costa Rica, una relación en piloto automático

Actualizado el 29 de abril de 2013 a las 12:00 am

Inseguridad y comercio dominan nexo tras tensiones en debate del TLC

Falta de ayuda en lucha contra el narco ha sido la principal queja de Chinchilla

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Estados Unidos y Costa Rica, una relación en piloto automático

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Estos no son los días en que Costa Rica encaraba la estrategia de Estados Unidos durante la guerra civil en Centroamérica. Tampoco son los tiempos en que, en medio de una discusión que polarizó al país, la opinión pública lanzaba ácidas críticas contra la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Washington.

Lejos de aquellas turbulencias, aunque con uno que otro bache, en los últimos años las relaciones entre Estados Unidos y Costa Rica avanzan con el piloto automático activado.

Recientemente, Costa Rica se ha mostrado incómoda en temas como la política empleada por Washington para combatir el narcotráfico, pero tales quejas no logran crispar los lazos con su principal socio comercial y político.

Luego de “cierta indiferencia”, la visita que Barack Obama comienza este viernes es señal de que su administración está volviendo los ojos hacia Centroamérica, México y el Caribe, señaló el canciller Enrique Castillo.

La cita demostrará cuán cierta es esa afirmación, y si la cordialidad que ha imperado en la administración de Obama se vierte en decisiones que cumplan con lo pedido por los países centroamericanos y con lo prometido por el estadounidense en varios foros.

La presidenta Laura Chinchilla ya adelantó que no solo quiere hablar sobre narcotráfico, un tema en el que ella reclama mayor ayuda de Estados Unidos. En febrero del 2012 – como prueba de tal insatisfacción– Chinchilla aceptó discutir la despenalización de drogas con el presidente de Guatemala, Otto Pérez.

“La retórica (únicamente la retórica) crítica de Chinchilla a la estrategia del combate al narcotráfico podrá haber incomodado un poco a Washington. Sin embargo, no creo que eso haya sido suficiente para generar un alejamiento con la administración Obama”, sostuvo Juan Carlos Hidalgo, analista del Instituto Cato.

Estados Unidos incluyó en setiembre del 2010 a Costa Rica en la “lista negra” de países con alto tráfico de drogas. En julio de ese mismo año, la Asamblea Legislativa –entre denuncias de la oposición por violar la soberanía– aprobó aumentar la flota militar estadounidense autorizada para ingresar a combatir el narcotráfico.

Discusiones como esa dan fe de que el episodio del TLC dejó un sentimiento “antiestadounidense en ciertos grupos al interior de Costa Rica”, aseveró el historiador David Díaz. Un sentimiento que antes era menor, a diferencia de otros países latinoamericanos que sufrieron intervenciones como Nicaragua, Puerto Rico y Cuba, apuntó Díaz.

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La línea de Obama. Aunque lejos del protagonismo alcanzado en la década del 80, Costa Rica sigue contando con cierta predilección de Washington en Centroamérica. No en vano, el vicepresidente Joe Biden, en marzo del 2009, y la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, en marzo del 2010, visitaron el país.

A su llegada al poder, Obama se topó con una comitiva costarricense que no dudó en criticar, en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, sus políticas en temas como el comercio de armas, el medio ambiente y el embargo a Cuba, entre otros.

En su último discurso en ese foro, el expresidente Óscar Arias encaró a las potencias y les dijo que se hacían de la vista gorda e incumplían tratados. Les recordó que sus países se lucran con el mismo comercio de armas que luego critican. Asimismo, Costa Rica restableció relaciones con Cuba en marzo del 2009, un anuncio que no fue sorpresivo para Estados Unidos, según revelaciones de WikiLeaks.

Así, tales decisiones no crearon mayores grietas en las relaciones con Washington. Citando al historiador Kyle Longley, David Díaz sostiene que la buena percepción que ha tenido Estados Unidos de Costa Rica en los siglos XIX y XX le ha concedido cierto margen de maniobra para “actuar por su cuenta y enfrentar algunas decisiones” del Norte.

De hecho, varias de las menciones de Obama y altos funcionarios de su administración sobre Costa Rica hacen énfasis en el sistema democrático del país.

No obstante, el liderazgo en el Istmo que alguna vez se ostentó ha mermado. “No cabe la existencia de un interlocutor”, dijo Biden después de que Arias le planteara la posibilidad de jugar ese rol .

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