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Ventas bajas obligan a cierre de locales

Tiendas de Roma ven a peatones pasar de lejos

Actualizado el 15 de agosto de 2012 a las 12:00 am

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Tiendas de Roma ven a peatones pasar de lejos

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                         Turistas la semana pasada en la  calle de Campo Marzio, Roma, frente a un local cerrado de la tienda CFT.  Otras,  cercanas, tampoco abrieron. | AFP.
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Turistas la semana pasada en la calle de Campo Marzio, Roma, frente a un local cerrado de la tienda CFT. Otras, cercanas, tampoco abrieron. | AFP.

Roma. aFP. En la avenida del Corso, principal arteria comercial de la capital italiana, la mayoría de tiendas están abiertas, pero los peatones se pasean con las manos vacías.

“Hay crisis para todo el mundo”, responde uno frente a la insistencia de un vendedor ambulante.

En la tienda de ropa moderna Barone, la vendedora dobla sin ganas pilas de camisetas de colores. Los clientes escasean.

“La temporada de saldos no tuvo éxito”, sostiene Fabio Anticoli, jefe de la tienda de ropa Roberto Anticoli, fundada por su hermano.

“La ganancia este año es más bien baja”, reconoce.

Pese al flujo constante de turistas, las ventas bajaron. “Es un turismo pobre”, expresa el comerciante detrás del mostrador.

El mes de rebajas “fue malo” con respecto al año pasado, según la asociación de comerciantes Confesercenti, que registró una baja de ventas casi del 20% en el centro histórico, con oscilaciones del 30% al 40% menos en barrios periféricos.

A pocos pasos de la plaza de San Pedro, la vitrina opaca y polvorienta de una célebre tienda de ropa para niños, la Cicogna, exhibe un desfile de maniquís desnudos y abandonados tras la reja de protección: es el emblema de la crisis.

En la elegante vía Campo Marzio, tras el Parlamento, célebre por contar entre sus mejores clientes a senadores y diputados, el cierre de tiendas históricas se multiplica.

La confitería Conti y Nando Cazolaio debieron irse.

“Los comerciantes romanos están en duelo”, escribió el diario La Repubblica , después de que la famosa tienda Lina Rocchi tuvo que cerrar su local del casco histórico.

“Ochenta años, tres generaciones, la historia se acabó. Gracias a los miles de clientes que creyeron en nosotros”, reza el cartel de despedida colgado en la puerta.

Para Marco Meghnagi, gerente de una conocida marca de camisas a la medida de la calle Campo Marzio, esas tiendas, que resistieron años al lado de monumentos históricos, van a abrir en otras partes, probablemente en centros comerciales fríos e impersonales.

El presidente de la Confederación de Comerciantes, Confesercenti, Valter Giammaria, es aún más pesimista.

“Al menos 1.500 tiendas han cerrado en Roma desde inicios del 2012, una cifra que puede llegar a 2.500 antes de fin de año”, afirma con resignación.

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