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Países se acusan entre sí de hostilidades

Sudaneses rehúsan detener enfrentamientos por petróleo

Actualizado el 24 de abril de 2012 a las 12:00 am

Jartum se niega a negociar con el Sur sobre dominio de refinería de Heglig

Sudán del Sur acusa al Ejército del vecino de atacar a civiles en Bentiu

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Sudaneses rehúsan detener enfrentamientos por petróleo

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                         Un funcionario sudanés inspeccionó ayer los daños ocurridos la víspera en una instalación petrolera de Heglig, en poder del Gobierno de Jartum. | AFP.
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Un funcionario sudanés inspeccionó ayer los daños ocurridos la víspera en una instalación petrolera de Heglig, en poder del Gobierno de Jartum. | AFP.

Jartum. EFE. El presidente sudanés, Omar Hasan al-Bachir, visitó ayer la disputada zona petrolera de Heglig y aseguró que no negociará con el Gobierno de Sudán del Sur, pese a la presión internacional para que cesen las hostilidades entre ambos países.

La visita a esta rica zona energética y la negativa a la reanudación del diálogo coincidieron con acusaciones cruzadas de nuevos ataques en sus respectivos territorios, en un paso más en la escalada bélica entre Yuba y Jartum tras semanas de conflicto.

En su estadía en Heglig, al-Bachir insistió en la necesidad de defenderse de cualquier agresión sureña y en la imposibilidad de que su gobierno y el sursudanés de Salva Kir puedan convivir en las antiguas fronteras de Sudán.

“La tierra sudanesa con sus antiguas fronteras no nos puede acoger a nosotros y al Movimiento Popular (para la Liberación de Sudán, MPLS, que gobierna en Yuba). Uno de los dos tiene que irse”, aseveró el mandatario.

Sudán del Sur, el país más joven del mundo, alcanzó la independencia el 9 de julio del 2011 tras celebrarse un referendo entre sus habitantes enmarcado en el acuerdo de paz firmado con Jartum en el 2005 para poner fin a más de dos décadas de guerra civil.

La disputa. Heglig ha sido la punta de tensión entre ambos países al ser ocupada el 10 de abril por tropas de Yuba y recuperada diez días después por el Ejército sudanés, en una operación en que murieron más de 900 militares del sur.

“La movilización y la alerta deben continuar contra cualquier tentativa de agresión contra nuestro país y hasta que Kordofán del Sur y Nilo Azul sean limpiadas de los restos del Ejército sureño y de cualquier otro movimiento rebelde apoyado por Sudán del Sur”, ordenó al-Bachir.

El mandatario llegó a Heglig con una delegación ministerial de alto nivel a entrevistarse con responsables castrenses y observar el estado de las instalaciones petroleras, que, según Jartum, fueron incendiadas por los sureños.

En últimas semanas, ambos países han protagonizado una escalada bélica por su intención manifiesta de controlar Heglig y otras zonas fronterizas pendientes de demarcación.

En el marco de esos choques, el Gobierno de Yuba denunció ayer que el Ejército de Sudán bombardeó la localidad de Bentiu, capital del estado sursudanés de Unity, así como otros enclaves petroleros de la zona. Según Yuba, las fuerzas sudanesas están atacando a los civiles en Bentiu y hay grandes pérdidas, tanto de vidas humanas como materiales, que aún no han podido cuantificar.

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