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Segunda ronda presidencial en Colombia pone en juego el proceso de paz

Actualizado el 13 de junio de 2014 a las 07:16 am

Colombianos iran a las urnas este domingo para escoger quien tomará las riendas de ese país

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Bogotá.

La segunda vuelta de la elección presidencial en Colombia pone en juego el proceso de paz con la guerrilla, al enfrentar a su principal impulsor, el mandatario Juan Manuel Santos, y a su crítico más encarnizado, Óscar Iván Zuluaga.

Juna Manuel Santos, un liberal de centroderecha de 62 años, busca la reelección, decidido a acabar con un conflicto de cinco décadas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, comunistas), principal grupo rebelde de Colombia , con el que avanza en negociaciones desde noviembre de 2012 en La Habana.

"Con paz haremos más", asegura el mandatario, que esta semana anunció el inicio de conversaciones con el Ejército de Liberación Nacional (ELN, extrema izquierda), segunda guerrilla del país, con miras a alcanzar "una paz integral".

Para Santos, el fin de la insurgencia permitirá "liberar el potencial" de Colombia y aumentar la inversión en salud y educación, pero, en especial, mejorará la vida de los más desfavorecidos, "los que están poniendo los muertos en esta guerra", en un país donde un tercio de los 47 millones de habitantes son pobres a pesar de un crecimiento superior al 4%.

Óscar Iván Zuluaga, un derechista de 55 años, delfín del expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), ha sido un feroz opositor a las pláticas con las FARC, aunque matizó su postura tras ganar la primera vuelta el 25 de mayo, cuando obtuvo 29,3% de los votos frente 25,7% de Santos.

El domingo los colombianos deberán decidir entre "una paz negociada sin condiciones, como la ha planteado el actual gobierno, o una paz con condiciones", repite Zuluaga, quien catalogó de "electorero" el anuncio de los acercamientos al ELN.

"Yo quiero paz", dijo este exministro de Hacienda de Uribe en un debate televisado esta semana, "pero no quiero ver a Timochenko (jefe máximo de las FARC) en el Congreso".

La "impunidad" es un tema sensible en Colombia, donde el conflicto armado, que involucra a las guerrillas, los paramilitares y las bandas de delincuentes, ha dejado más de 220.000 muertos y cinco millones de desplazados.

Para el politólogo Fernando Giraldo, profesor en la Universidad Javeriana, "si Santos gana se termina refrendando el proceso de paz".

"Pero si gana Zuluaga, el sentimiento general es que se romperá, o al menos se le pondrán condiciones inaceptables para las FARC que terminarán rompiéndolo", dijo.

Giraldo consideró como un logro de Santos el haber colocado el debate entre "paz o guerra", con lo cual muchos colombianos se sentirán llamados a votar para "no desaprovechar la oportunidad" de terminar el largo conflicto, que ha lastrado el desarrollo económico y social del país.

Con Zuluaga, que explicitó su intención de "revisar" los avances con las FARC en temas como la reforma rural, la participación política de los guerrilleros, la lucha contra el narcotráfico y el reconocimiento a las víctimas, esta oportunidad podría estar en entredicho.

Para muchos, además, incidirá en esto el peso político de Uribe, quien por ley no puede optar a un tercer mandato pero ha sido electo senador. Padrino de Zuluaga, el expresidente lideró una lucha sin cuartel contra las FARC y ha sido el más duro opositor a las negociaciones en Cuba impulsadas por Santos, su otrora ministro de Defensa a quien tilda de "traidor".

Para triunfar, ambos candidatos apelaron a distintas alianzas. Mientras Zuluaga se unió a la conservadora Marta Lucía Ramírez, tercera en la primera vuelta con 15,5% de los votos, Santos sumó el apoyo de la izquierdista Clara López (15,2%) y el candidato del Partido Verde Enrique Peñalosa (8,9%).

Según los analistas, para superar el altísimo abstencionismo de 60% del 25 mayo y convocar a las urnas a los indecisos, será clave el aporte de las maquinarias electorales, a la que apelarán tanto Santos, que ganó en la costa del Pacífico y el Caribe y en el sur del país, como Zuluaga, que venció en el centro y ciudades clave como Bogotá y Medellín.

En Colombia, donde el voto no es obligatorio, para que un candidato gane en un balotaje basta que obtenga la mayoría de los sufragios.

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