Mundo

Renuncia papal, una rareza en la Iglesia

Actualizado el 12 de febrero de 2013 a las 12:00 am

Mundo

Renuncia papal, una rareza en la Iglesia

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ciudad del Vaticano. AP, AFP y EFE Sorprendidos, conmovidos por la noticia o esperanzados por la futura elección de un Papa más moderno, los católicos del mundo reaccionaron ayer de manera diversa al anuncio de la renuncia de Benedicto XVI que se hará efectiva el 28 de febrero y que es la primera de un papa en seis siglos.

Para algunos fue una sorpresiva bomba, otros la calificaron como triste, inesperada y hubo fieles que manifestaron una cierta incredulidad, pero también una pizca de crítica y hasta lo consideraron una rara acción.

De los 265 papas que ha tenido la Iglesia Católica, solo han existido tres dimisionarios antes de Benedicto XVI.

La eventualidad de la renuncia había sido prevista por varios pontífices a lo largo del siglo XX, y en último lugar por Juan Pablo II, que la contempló explícitamente en la Constitución apostólica Universi dominici gregis de la Iglesia Católica, publicada en febrero de 1996. A pesar de una larga agonía, no recurrió a ella.

Años más tarde, el Papa Benedicto XVI (Joseph Ratzinger) afirmó en un libro de entrevistas, Luces del mundo, que un Papa “tiene el derecho y, según las circunstancias, el deber de retirarse” si siente que menguan sus fuerzas “físicas, psicológicas y espirituales”.

Sin embargo, la decisión del Sumo Pontífice no carece de base jurídica. El Código de Derecho Canónico –una especie de Constitución interna de la iglesia– promulgada por Juan Pablo II en 1983 contempla la posibilidad de que el Papa dimita.

En el capítulo primero, de la sección primera, de la segunda parte de la Constitución jerárquica de la Iglesia, canon 323, se señala: “Si el romano Pontífice renunciase a su oficio, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero no que sea aceptada por nadie”.

Aunque dichas acciones papales son extremadamente inusuales, hay precedentes en los 2000 años de la Iglesia católica.

Tres tímidos precedentes. El primero fue el papa Benedicto IX (del 10 marzo al 1 de mayo de 1045) , pues en un primer momento renunció a favor de Silvestre III y después retomó el cargo para pasarlo a Gregorio VI, quien fue acusado de haberlo adquirido ilegalmente y decidió también renunciar.

PUBLICIDAD

El segundo caso más conocido fue el del papa Celestino V, quien ha pasado a la historia como el pontífice del “ gran rechazo ” , pues su pontificado duró del 29 de agosto al 13 de diciembre de 1294 y después se retiró a una vida de eremita.

El último papa que renunció, hace 600 años, fue Gregorio XII (1406 a 1415), que vivió el llamado Cisma de Occidente, en el que coincidieron tres papas al mismo tiempo: además de Gregorio XII, el papa de Roma; Benedicto XIII, el papa de Avignon, y el llamado “antipapa” Juan XXIII. Con el concilio de Constanza, el emperador Segismundo obligó a dimitir a los tres, pero sólo Gregorio XII obedeció .

  • Comparta este artículo
Mundo

Renuncia papal, una rareza en la Iglesia

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota