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Elección del sucesor de Benedicto XVI se iniciará el martes

Presiones por cambiar rostro a Iglesia marcarán el cónclave

Actualizado el 09 de marzo de 2013 a las 12:00 am

Cardenales ponen el ojo en la curia romana, el gobierno de la Santa Sede

Diarios italianos revelan divisiones entre cardenales antes de ir al claustro

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Presiones por cambiar rostro a Iglesia marcarán el cónclave

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Ciudad del Vaticano. AFP. Los cardenales ya conocen la fecha en que deberán comenzarán elegir al próximo Papa, a quien se le pedirá, en medio de presiones de distintas procedencias, que cambie la cara de la Iglesia católica.

“El Colegio de Cardenales ha decidido en la octava congregación general que ha tenido lugar este viernes en la tarde (...), que el cónclave para la elección del nuevo Pontífice se abrirá el martes 12 de marzo”, dijo un comunicado.

En las reuniones preparatorias de ayer participaron los 115 cardenales con derecho a voto (de menos de 80 años), tras la llegada en la víspera del vietnamita Jean Baptiste Pham Minh Man.

Los purpurados iniciaron el lunes sus reuniones a puerta cerrada en la Sala del Sínodo para definir el perfil del Papa que deberá suceder a Benedicto XVI, quien renunció el 28 de febrero a su cargo, al alegar “falta de fuerzas”, en un gesto inédito que conmocionó a una institución ya vapuleada por una serie de escándalos .

El mundo católico espera que la Iglesia cuente con un nuevo papa antes de Semana Santa, uno de los ritos más importantes del año litúrgico.

Ataques a la curia romana. Según fuentes religiosas, la mayoría de los purpurados, sin distinción entre progresistas y conservadores, han apuntado contra la desacreditada curia romana (el gobierno del Vaticano) en sus reuniones de esta semana.

“En numerosas ocasiones han abordado el tema de la colegialidad”, admitió el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, con estilo diplomático.

Los llamados “príncipes de la Iglesia”, título que algunos sectores piden que sea eliminado, han abordado los graves problemas de gestión de la Iglesia.

Según el diario Il Corriere della Sera , hay una clara división entre los purpurados de la curia, que trabajan en la maquinaria de la Santa Sede, en el centro de escándalos y denuncias de tráfico de influencias, y los del resto del mundo, que sospechan “que todo está decidido” con antelación.

“Necesitamos como el agua de mayo a un Juan XXIII. Sea de donde sea”, escribió en su blog el español José Manuel Vidal, experto en asuntos religiosos, al analizar la grave crisis de credibilidad que atraviesa la institución.

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Bajo el papado de Juan XXIII (1958-1963) se inició el Concilio Vaticano II, que renovó la Iglesia, acercándola más a los fieles y abriéndola al diálogo con otros credos.

Los purpurados italianos, que constituyen el bloque más numeroso e influyente, con 28 votos en el cónclave, preparan una estrategia para recuperar el prestigio perdido como grandes mediadores y administradores de la curia tras las revelaciones del caso Vatileaks, afirmó el diario La Repubblica .

Pero esos cardenales están divididos: unos apoyan al arzobispo de Milán, Angelo Scola, considerado como un reformista, y otros al brasileño Odilo Scherer, el “hombre fuerte” de la comisión de vigilancia del banco del Vaticano, de acuerdo con el diario.

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