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Nuevo Papa: teólogo moderado que gusta del tango y el futbol

Actualizado el 14 de marzo de 2013 a las 12:00 am

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Nuevo Papa: teólogo moderado que gusta del tango y el futbol

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No fue del todo inesperado el anuncio de un Papa latinoamericano.

En las listas de “papables” difundidas en los últimos días figuraban al menos dos cardenales provenientes de la región con más católicos en el mundo. Pero sí fue una sorpresa que desde el balcón de la basílica de San Pedro se pronunciara, sobre el silencio y la expectación de una plaza colmada de feligreses, el nombre de Jorge Mario Bergoglio, aquel cardenal argentino que terminó segundo en la votación que eligió a Benedicto XVI en el 2005.

¿Por qué, ocho años después, se excluyó de la mayoría de pronósticos a este introvertido y austero arzobispo de Buenos Aires? Quizá por su edad: 76 años. Las predicciones apuntaban a un líder más joven para tomar el mando de una institución herida por los recientes escándalos sexuales y los casos de corrupción conocidos por medio de las revelaciones del Vatileaks .

Este hombre, humilde y de pocas palabras, también sorprendió ayer al pronunciar: “Francisco”. Ningún papa había escogido antes ese nombre, que refiere a los santos Francisco de Asís y Francisco Javier, dos de las figuras más comprometidas con los pobres en la historia del catolicismo.

Quizá ese matiz entre moderación y sorpresas permita definir las posiciones del primer jesuita que comandará la Iglesia católica. Considerado una alternativa contra los más ortodoxos de la Iglesia argentina, no evitó la confrontación política cuando se opuso al matrimonio homosexual y el aborto en su país.

Sus discursos que irritaban a los impulsores de esos proyectos solían provenir de homilías, la mayoría pronunciadas en la catedral de Buenos Aires, adonde se trasladaba en metro, quizá conversando de sus aficiones –futbol, tango, ópera y libros– con algún pasajero.

Intelectual de consenso. Nacido en el barrio popular de Flores el 17 de diciembre de 1936, hijo de inmigrantes italianos (un empleado ferroviario y una ama de casa), Francisco goza de general prestigio por sus dotes intelectuales.

Dentro del Episcopado de Argentina es visto como un moderado que se desplaza a mitad de camino entre los más conservadores y la minoría progresista.

Graduado como técnico medio en Química, a los 21 años suspendió su trabajo en un laboratorio para entrar al Seminario Jesuita, donde obtuvo una licenciatura en Filosofía. Tras incursionar en la enseñanza privada, comenzó sus estudios de Teología y se ordenó como sacerdote en 1969. Poco después padeció problemas respiratorios y, tras una cirugía, perdió un pulmón. Hoy goza de muy buena salud, fruto de una vida de hábitos rigurosos.

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En 1973, a los 36 años, fue designado responsable nacional de los jesuitas argentinos, cargo que desempeñó hasta 1979.

Durante ese periodo, organismos de derechos humanos lo acusaron de haber entregado al régimen militar (1976-1983) a dos sacerdotes de su orden que tenían un acento progresista. Bergoglio se sacudió diciendo que hizo gestiones ante el entonces dictador Jorge Videla para que fuesen liberados, pero esto al final nunca sucedió.

En 1992, Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar de Buenos Aires y comenzó a escalar rápidamente en la jerarquía católica de la capital, hasta ser su jefe en 1998. En el 2001, Juan Pablo II lo nombró cardenal.

Presidió la Confederación Episcopal argentina en la época en que el país atravesaba una grosera crisis económica y social, a inicios del nuevo milenio. Bergoglio apostó por defender a los pobres y pedir una resurrección moral del país.

El nuevo Papa comenzará desde hoy a acostumbrarse a responder al nombre de Francisco. Como Benedicto XVI debió dedicar menos tiempo a sus lecturas y escritos, este otro calificado teólogo deberá comprender que ahora podrá conversar menos sobre su equipo “del alma”, San Lorenzo, que no podrá repasar como quisiera los libros de Borges y Dostoievsky, y que no siempre podrá llegar a su destino a pie, en bus o en metro.

Lo espera una Iglesia que requiere mucho trabajo.

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