Mundo

Noche de alta tensión

Actualizado el 08 de octubre de 2012 a las 12:00 am

Mundo

Noche de alta tensión

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Venezuela vivió ayer otra noche que no olvidará en mucho tiempo. Encuestas, tensión, rumores y un Consejo Nacional Electoral empeñado en no informar al país de cómo iba el recuento. ¿Por qué? A Hugo Chávez le gusta manejar los resultados y decidir las respuestas. Desde hace una década ha concentrado todos los poderes en sí mismo, incluido el electoral, que una vez más le rindió pleitesía anoche.

El mandatario volvió a imponer su criterio. Chávez marcó los tiempos y decidió cuándo y cómo dar los resultados que le favorecían.

Tras vencer en sus cuartas elecciones presidenciales, el mandatario gobernará durante 20 años para consolidar su revolución en Venezuela y para extender su sueño bolivariano por el continente.

Para la historia del país las elecciones de 2012 pasarán como las más competidas, con un “candidato de la Patria” que pasó muchos apuros para contener la ola de euforia popular que transformó a Capriles de un candidato voluntarioso a líder de la oposición.

La primera incógnita que se abre tras conocerse el resultado es si Henrique Capriles continuará siendo el abanderado presidencial para futuras contiendas. La histórica facilidad de la oposición venezolana para equivocarse se pondrá una vez más a prueba. Con Capriles tienen líder para mucho tiempo. Las elecciones a gobernador, que se realizan en diciembre, darán a la oposición la posibilidad de restar poder regional al Partido Socialista Unido de Venezuela.

La segundo interrogante tiene que ver con la salud del presidente, amenazada por el cáncer descubierto hace 15 meses en La Habana. Sus desapariciones intermitentes han marcado el devenir errático de su gobierno en todo este tiempo.

Pese a las promesas del mandatario de que buscaría abrir las puertas a los pactos y a un nuevo empeño de reconciliación nacional, hasta última hora asustó al país con la posibilidad de una guerra civil. Y es que Chávez siempre se ha movido más cómodo en el terreno del lenguaje bélico.

Para la reflexión el peso que en el resultado final tuvieron las constantes vulneraciones del Gobierno hasta pocas horas antes de iniciarse las votaciones. El abuso del poder gubernamental llegó a cotas nunca antes vividas: decenas de viviendas entregadas aprisa y corriendo y Chávez invadiendo el espacio televisivo con un alegato de sus propias obras. A lo que hay que añadir el rodillo impuesto por el aparato mediático e ideológico montado por el chavismo en la última década. Y, por supuesto, el poder económico provocado por los petrodólares con los que Pdvsa ha inundado la campaña oficialista.

PUBLICIDAD

Finalmente, el duelo de Goliath contra David lo ganó el que casi siempre gana: el más poderoso.

  • Comparta este artículo
Mundo

Noche de alta tensión

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota