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Mujeres y niños filipinos comienzan a recibir ayuda psicológica tras el tifón

Actualizado el 11 de diciembre de 2013 a las 06:07 am

En media docena de tiendas de campaña de Acción Contra el Hambre, llamadas “baby tents”, los profesionales tratan de ayudar a madres filipinas y a sus bebés en la gestión del estrés postraumático,

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Mujeres y niños filipinos comienzan a recibir ayuda psicológica tras el tifón

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Reconstrucción de áreas devastadas por tifón en Filipinas llevará entre tres y cinco años /EFE
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Reconstrucción de áreas devastadas por tifón en Filipinas llevará entre tres y cinco años /EFE
Las mujeres y los niños de Tacloban, una de las ciudades más devastadas por el tifón Haiyan en Filipinas, han comenzado a recibir ayuda psicológica para intentar superar sus profundos traumas más de un mes después del desastre.

Ahora que las autoridades y las cientos de ONGs presentes en la ciudad de Tacloban han conseguido cubrir las necesidades básicas de muchos de sus ciudadanos, algunas organizaciones comienzan a concentrar sus esfuerzos en el apoyo emocional a las víctimas.

En media docena de tiendas de campaña de Acción Contra el Hambre, llamadas “baby tents”, los profesionales tratan de ayudar a madres filipinas y a sus bebés en la gestión del estrés postraumático, que muchas veces desemboca en la interrupción de la lactancia.

“Las consecuencias psicológicas que puede causar un desastre natural así no se considera un asunto prioritario, pero sí lo es, porque al final si no estás bien mentalmente, todo lo demás no funciona ” , asegura a Efe la coordinadora de las “baby tents”  de la ONG, Nuria Díez.

Tacloban, en la isla de Leyte, es una de las ciudades más afectadas por el Haiyan, que causó al menos 7.500 muertos y desaparecidos, así como más de 4 millones de desplazados, el pasado 8 de noviembre en la región central del archipiélago.

Una de las tiendas de Acción Contra el Hambre está situada en uno de los distritos más castigados de la ciudad, el 66A, donde cinco cargueros enormes arrastrados por el tifón destruyeron cientos de hogares y sus contenedores aplastaron a varios residentes.

En esta clínica portátil, reservada a madres y bebés, la ONG internacional trata de facilitar la lactancia, pues se considera la estrategia más eficaz para evitar la desnutrición en menores de hasta 6 meses, así como potenciar el apego entre madres e hijos, que se ve afectado por las situaciones extremas por las que pasan.

En este tipo de situaciones,  “ las madres, que en Filipinas tienen una media de entre 5 y 7 hijos, pasan todo el día intentando conseguir agua y comida para su descendencia, por lo que no tienen tiempo para permanecer con los niños ” , que normalmente también están muy traumatizados, explica Díez.

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Además, Acción Contra el Hambre ofrece apoyo psicológico especializado a las mujeres, muchas de las cuales sufrieron la perdida de maridos o de hijos durante el paso del tifón Haiyan, que en la zona de Tacloban provocó una subida del nivel de de Marzo de hasta 10 metros.

“Todo el mundo ha perdido a alguien, a su madre, a su padre, a su marido... Aquí tratamos por ejemplo a una madre que tenía a su niño cogido de la mano cuando llegó el agua, pero al final se le escapó y su hijo murió”, apunta la cooperante de Acción Contra el Hambre.

Según Díez, muchos de los afectados aun no han tenido tiempo de parar y pensar qué les ha pasado y por eso es tan importante el apoyo psicológico.

“Muchas de las mujeres no hablan sobre la pérdida de sus hijos o sus maridos hasta que acuden a estos centros de Acción Contra el Hambre”, explica.

El no hablar sobre las experiencias traumáticas vividas en el tifón va a tener muchas consecuencias en las relaciones de los padres con los hijos, “y consecuentemente afectará al desarrollo de los niños a todos los niveles”, apunta la cooperante.

Por su parte, el Fondo para la Población de Naciones Unidas  (UNFPA) , en colaboración con la Consejería de Bienestar Social y Desarrollo de Tacloban, también apoya a las mujeres con la apertura en cinco centros de evacuación de la ciudad de espacios que se dedican a la atención especializada con ellas.

En estos “Espacios Seguros para las Mujeres”  se trata de cubrir  “necesidades específicas que pueden tener las filipinas en esta situación de crisis humanitaria”, comenta una oficial de UNFPA en Tacloban, Alona Bermejo.

“Hay algunas necesidades específicas de mujeres que se tienen que tener en cuenta. En algunas ocasiones, si la mujer no lleva ropa interior, puede desencadenar un episodio de violencia sexual, y por eso la repartimos, para tratar de evitar estos casos”, relata Bermejo.

El programa también trata de defender a la mujer para que tenga mayor acceso a los puestos de trabajo que se generan con la recogida de los escombros en casos de desastre natural o la construcción de centros de evacuación.

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Bermejo se queja de que en la mayoría de las ocasiones, son los hombres los que se llevan todos los puestos de trabajo, por lo que la mujer queda en una posición vulnerable.

“Las mujeres también deberían poder hacerlo. Ellas también necesitan dinero”, recuerda.

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