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El enigma de Michel Djotodia, el rebelde al timón de la República Centroafricana

Actualizado el 23 de abril de 2013 a las 12:00 am

Asumió el poder mediante un golpe de Estado a finales de marzo

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El enigma de Michel Djotodia, el rebelde al timón de la República Centroafricana - 1
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El enigma de Michel Djotodia, el rebelde al timón de la República Centroafricana - 1

Nueva York (New York Times). Michel Djotodia se había vestido para su golpe de Estado , con uniforme de camuflaje del desierto, un turbante y sandalias como las de los rebeldes en su región de la República Centroafricana.

Djotodia, un astuto oportunista que ha tenido muchas ocupaciones pero rara vez, si acaso, ha sido llamado soldado, a fines de marzo se desplazó con un convoy rebelde a través de Bangui, la capital, apenas horas después de que el Presidente Francois Bozizie había huido.

Los hombres de Djotodia abrieron por la fuerza la puerta del frente del hotel Ledger Plaza, un palacio de cinco estrellas recientemente inaugurado por Muamar Gadafi, el dictador libio, mientras los huéspedes se encogían de miedo en el interior.

Pidió una habitación. Horas después, Djotodia, cuyo nombre era poco conocido en Bangui y a quien algunos analistas consideraban como un personaje de mucha importancia política, se proclamó presidente. Cambiando su uniforme por trajes sastre oscuros, continúa manteniendo su dominio sobre ese título, pese a las protestas de gobiernos de todo el mundo que se han negado a reconocerlo como un jefe de estado legítimo.

También hay un creciente coro de quejas entre sus rivales, críticos y los miles de soldados y mercenarios que ahora vagan por las calles de la ciudad, a menudo cometiendo saqueos.

Bajo presión de los líderes regionales, Djotodia ha creado un consejo de transición, que recientemente lo designó presidente interino.

El consejo también va a supervisar el gobierno del país hasta las elecciones en unos 18 meses. Pero Djotodia se ha negado a renunciar a su reclamo del poder y, así como su súbito ascenso parece un misterio, también lo son sus intenciones.

“Estamos completamente en el vacío”, dijo Marcel Mokwapi, que encabeza a una asociación de editores de periódicos en Bangui.

Djotodia proviene de la Prefectura de Vakaga, en la sabana boscosa del noreste del país, una región aislada en la frontera con Chad y Sudán donde se concentra la minoría musulmana de la República Centroafricana. Si mantiene su control sobre la presidencia, será el primer líder musulmán de la nación y el primero originario del noreste.

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La mezcla de grupos étnicos en su región difiere de la de Bangui. Los habitantes han sido sometidos desde hace tiempo a la discriminación, y la violencia ocasional, y han sido tratados por el liderazgo político en la capital como “extranjeros”, dijo Louisa Lombard, una candidata a doctorado en la Universidad de California en Berkeley que ha estudiado el área.

“Se sienten como si estuvieran totalmente abandonados”, dijo Lombard, y ese resentimiento es la base de la coalición rebelde que Djotodia ayudó a formar el año pasado, llamada Seleka.

Hay poca electricidad o agua potable en el área, afirmó la investigadora; la región también carece de puestos policiacos o clínicas de salud.

Los caminos que existen son poco más que senderos de terracería, y el área queda en gran medida aislada del resto del país en la temporada de lluvias.

“Es la penuria, simplemente, lo que nos llevó a tomar las armas, eso es todo”, dijo Djotodia a la Radio France Internationale el mes pasado. “Es la penuria la que nos manda”.

Se dice que Djotodia pasó una década estudiando en la Unión Soviética, a partir de los años 70; se casó y tuvo dos hijas ahí antes de regresar hablando fluidamente el ruso, dijo Lombard. También habla francés y sango, los idiomas oficiales del país, y gula, su lengua étnica.

Trabajó en la administración fiscal en los 80 y dos veces se postuló infructuosamente para un escaño en el Parlamento.

Se involucró en el comercio de diamantes en el norte, aunque en qué papel sigue siendo poco claro, dijo Lombard.

Tras cultivar una relación con Jean-Francis Bozize, cuyo padre, Francois, se hizo del poder en un golpe de Estado en 2003, Djotodia fue designado cónsul centroafricano en Nyala, la capital del Estado de Darfur del Sur en Sudán.

Su predecesor como cónsul era un jeque, un importante líder religioso con quien había trabajado alguna vez; las maniobras de Djotodia para hacerse del cargo fueron vistas por muchos en el noreste como una intrusión de propiedad, dijo Lombard.

“Hay algo de desconfianza hacia él”, dijo, aunque no es particularmente bien conocido ni siquiera en su región natal.

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“Lo que la gente supo sobre él fue que quería algo más de poder político para sí mismo”.

La disposición de Djotodia a contrariar a un jeque musulmán quizá resulte de consuelo para aquellos a quienes les preocupa que albergue inclinaciones anticristianas; los colaboradores de Djotodia dicen que presidirá como secularista.

Mientras fungía como cónsul, Djotodia se enemistó con Bozize, “muy probablemente” porque sentía que no estaba ascendiendo con suficiente rapidez en la jerarquía del gobierno, dijo Thierry Vircoulon, director de proyecto para el centro de África del Grupo de Crisis Internacional.

En 2006, Djotodia ayudó a fundar un grupo armado, la Unión de Fuerzas Democráticas por la Unidad, el cual se unió a un levantamiento contra el gobierno. Las quejas del grupo eran en gran medida poco específicas; Lombard dijo que sospechaba que Djotodia sintió que la rebelión podría ser un camino fácil hacia el poder político.

Djotodia efectivamente fungió como el representante político del grupo rebelde, dijo la investigadora, mientras que su cofundador, Damane Zakaria, le llamaba el “intelectual” del grupo.

Durante los combates, fue arrestado en Benin a instancias de Bozize; la rebelión fue sofocada con la ayuda de fuerzas francesas en 2007, se firmó un acuerdo de paz, y Djotodia fue liberado de prisión en 2008.

Salió de un relativo silencio a fines del año pasado, cuando ayudó a forjar la coalición rebelde que desplazó a Bozize del poder.

Mercenarios chadianos y sudaneses fueron vitales para el éxito de los rebeldes, y su presencia muy probablemente puede atribuirse a Djotodia, dicen analistas. No está del todo claro que siempre hubiera pretendido hacerse del poder él mismo, sin embargo, y quizá de hecho ha sido un golpista renuente.

Después de conversaciones de paz en enero, Djotodia fue hecho viceprimer ministro de un gobierno de unidad bajo Bozize, y “parecía bastante satisfecho”, dijo Vircoulon, el analista.

Algunos miembros de la coalición quizá no hayan estado contentos con el acuerdo, sin embargo, y deben haber insistido en un golpe de estado.

“Su problema fue básicamente que su gente no estuvo de acuerdo con él”, dijo Vircoulon.

En una conferencia de prensa reciente, Djotodia insistió en que la nación pronto estaría totalmente bajo su dominio, aunque violentas luchas intestinas ya han echado raíces entre los rebeldes.

“Mis hombres están a medio camino de asegurar el interior”, dijo. “Somos capaces de hacerlo, de asegurar todo el territorio centroafricano, todo el país”.

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