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Austríaca de 94 años

María Lassnig, la pintora del existencialismo corporal

Actualizado el 07 de mayo de 2014 a las 12:00 am

La pintora del existencialismo corporal

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María Lassnig, la pintora del existencialismo corporal

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Viena.EFE Cuerpos retorcidos, grotescos, de colores imposibles. La pintora austríaca Maria Lassnig, que falleció ayer en Viena a los 94 años, utilizó la figura humana, la suya propia, como puente de expresión del existencialismo y de la conciencia de ser.

“Comienzo con una experiencia corporal. Entonces llegan las preguntas existenciales: El Hospital. La naturaleza maltratada por las personas. La guerra. Pinto la suma de mis estados”, describía la artista su pintura, como recordó ayer el diario austríaco Der Standard al informar sobre su muerte.

Lassnig, nacida en la región austríaca de Carintia en 1919, llamó a su forma de pintar la “consciencia del propio cuerpo”, en el que la inspiración surge de las propias sensaciones físicas y se trasladan luego al lienzo.

En sus numerosos cuadros y autorretratos aparecen figuras deformes o a las que faltan algún miembro, en función de ese origen sensorial de la obra.

Una forma de pintar que ya en los años 1940 fue vista como degenerada y desnaturalizada por los nazis, hasta el punto de que tuvo que abandonar su clase en la Academia de Artes Plásticas de Viena.

El arte de Lassnig se alimentó de la abstracción, del surrealismo, como el del escritor Andre Breton, al que conoció en París, y de técnicas de animación con la que comenzó a experimentar en Nueva York, adonde se trasladó en 1968.

El reconocimiento en su propio país comenzó cuando regresó a Austria en 1980.

Comenzó a ejercer de profesora en la Escuela de Artes Aplicadas de Viena, convirtiéndose en la primera mujer en lograr ese puesto, y en 1980 representó a su país en la Bienal de Arte de Venecia.

Premios como el del Estado austríaco o el Oscar Kokoschka confirmaron esa reconciliación con la cultura en su país.

En 2013, la Bienal de Venecia le concedió el León de Oro en reconocimiento a toda su carrera, un galardón que no pudo recoger en persona por su delicado estado de salud y que aceptó criticando su tardanza.

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