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Maduro, el autobusero que promete continuar la obra de Chávez

Actualizado el 12 de abril de 2013 a las 12:00 am

Centró su campaña en la imagen del fallecido presidente

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                         Nicolás Maduro afirmó, durante su campaña, que Chávez se encarnó en un pajarito que le daba mensajes. | AFP
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Nicolás Maduro afirmó, durante su campaña, que Chávez se encarnó en un pajarito que le daba mensajes. | AFP

Caracas (AFP). Nicolás Maduro, un exconductor de bus y sindicalista que se declara “apóstol” de Hugo Chávez, afrontará el difícil reto de llenar el vacío dejado por el carismático presidente y garantizar la continuidad de su obra si gana las elecciones este domingo en Venezuela.

Designado por Chávez como su heredero político, Maduro, de 50 años, ha centrado su campaña en la imagen del fallecido presidente, insistiendo en que es su “hijo” y que solo su victoria permitirá mantener los beneficios sociales de la revolución chavista.

“Nunca esperé esto. Jamás. Pero fue absolutamente conmovedor y sorprendente que un jefe al que amamos y al que siempre hemos apoyado con lealtad, en un momento dado te diga: Mira, voy a una operación y hay tres escenarios: uno es que no pase la operación, el segundo es que quede muy delicado y en esos dos casos te toca a ti, tú debes asumir el mando”, afirmó el presidente interino en una reciente entrevista exclusiva con la AFP.

El candidato chavista ha reiterado una y otra vez su intención de serle fiel a Chávez y seguir su programa de gobierno. La voz en “off” de Chávez preside sus mítines y su figura inspira sus discursos igual de radicales.

Al líder opositor Henrique Capriles Radonski, su contrincante, lo califica de “burguesito”, de “caprichito”, y lo ha acusado de tramar un plan para desconocer los resultados electorales y promover la violencia en el país.

Sin embargo, Maduro también ha buscado un estilo propio, impregnado de altas dosis de misticismo, cuando silba imitando a un “pajarito” en el que según él se había encarnado Chávez, y de histrionismo, cuando en una parodia de Capriles escenifica “el baile de la obsesión”, que consiste en gritar “Nicolassssssss Nicolasssssss”, moviendo el cuerpo como si tuviera un ataque de nervios.

Consciente del valor de la familia en Venezuela , aparece en la tarima con su esposa, Cilia Flores, un peso pesado del PSUV (partido en el poder) diez años mayor que él y a la que define como “primera combatiente”, con su hijo y sus nietos, entre ellos la pequeña Victoria, nacida pocos días después de la “victoria” de Chávez el 7 de octubre pasado.

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Y si gana, se compromete a desplegar un gobierno itinerante por todo el país, “manejando yo mismo el autobús”, con los ministros a bordo.

Este político de físico portentoso y poblado bigote negro, nacido en 1962 y que en su adolescencia fue miembro de una banda de rock llamada “Enigma”, fue nombrado por el propio Chávez como su sucesor antes de partir a operarse por cuarta vez contra un cáncer en La Habana, casi tres meses antes de su fallecimiento.

Maduro, dijo Chávez aquel día, es “un revolucionario a carta cabal y un hombre con mucha experiencia a pesar de su juventud”.

“Miren dónde va Nicolás, el autobusero Nicolás. Era chófer de autobús en el metro, y cómo se han burlado de él”, exclamó también un par de meses antes, al nombrarlo vicepresidente.

Maduro también fue dirigente sindical del Metro de Caracasy es considerado del ala moderada del círculo más próximo a Chávez, a diferencia de otros estrechos colaboradores como el presidente de la Asamblea Legislativa, el exmilitar Diosdado Cabello, otro nombre que sonaba con fuerza para sucederle.

“De verdad, estamos listos para asumir la presidencia el 15 de abril con el pueblo y con la hoja de ruta que él nos dejó. A mí él me fue preparando sin que yo lo supiera en todos los temas: petrolero, financiero, internacional”, declaró a la AFP.

Los analistas destacan de su etapa como canciller (2006-2012) su tono conciliador y su gran capacidad de influir y negociar entre las distintas facciones de la coalición oficialista.

“Quiero terminar la obra de Chávez de unir a todo el país. Quiero ser el presidente de la unión y la paz de todos los venezolanos, y que ustedes me acompañen en esto”, dijo Maduro en un mitin esta semana, mostrándose conciliador.

Como canciller, empero, Maduro adoptó también al pie de la letra el discurso “antiimperialista” de Chávez, hostil a Estados Unidos.

Participó activamente en los últimos procesos de integración regional impulsados por Chávez, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), y la integración de Venezuela al Mercosur, así como las negociaciones con los nuevos socios político económicos de Venezuela , como China y Rusia.

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Antes de ser canciller había sido presidente de la Asamblea Nacional (2005-2006), aunque su actividad parlamentaria arrancó como diputado en 1999, elegido por el Movimiento Quinta República (MVR) fundado por Chávez.

Sus destinos se habían cruzado anteriormente en el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200), también fundado por Chávez, y con el que el presidente lideró un fallido golpe de Estado en 1992 contra el entonces jefe de Estado, Carlos Andrés Pérez.

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