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Irán y grandes potencias intentan salvar diferencias para implementar acuerdo nuclear

Actualizado el 09 de enero de 2014 a las 02:41 pm

En este mes, el país iraní  debe empezar a aplicar los compromisos  con Ginebra, que le obligan a dejar de enriquecer uranio a más del 5% y disolver la mitad del que ya tienen enriquecido al 20%

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Ginebra

Irán y las potencias del Grupo 5+1 iniciaron hoy en un nuevo intento diplomático para solucionar algunos asuntos pendientes y concordar la fecha de implementación del histórico acuerdo sellado el pasado noviembre en Ginebra, según el cuál Irán congelará su programa nuclear durante seis meses.

Tras varios encuentros de expertos desde el acuerdo del 24 de noviembre para concretar los detalles del mismo, los equipos negociadores se vieron las caras de nuevo hoy en Ginebra, conversaciones que subieron al nivel político al convocar al viceministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi, y la secretaria general adjunta de Exteriores de la Unión Europea, Helga Schmidt.

El propio Araqchi explicaba a los medios antes de viajar a Ginebra que todavía hay asuntos pendientes que quedaron sin resolver en las reuniones técnicas y que requieren decisiones a nivel político.

Para esta nueva ronda negociadora también ha viajado a Ginebra la vicesecretaria de Estado de EE.UU. para Asuntos Políticos, Wendy Sherman, aunque es Schmidt quien las dirige en nombre del G5+1, formado por Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania.

Las reuniones se producen a puerta cerrada y poco trasciende sobre los asuntos que allí se abordan, aunque algunos medios apuntan a que las diferencias giran en torno a las sanciones, mientras que otros señalan la intención de Irán de instalar un modelo de centrifugadoras más avanzadas para enriquecer uranio.

La responsable de la política exterior europea, Catherine Ashton , conversa con el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohamed Javad Zarif, durante una nueva ronda de negociaciones sobre el programa nuclear de Irán, en la sede de Naciones Unidas en Ginebra (Suiza).
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La responsable de la política exterior europea, Catherine Ashton , conversa con el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohamed Javad Zarif, durante una nueva ronda de negociaciones sobre el programa nuclear de Irán, en la sede de Naciones Unidas en Ginebra (Suiza). (EFE.)
Entre tanta especulación, el ministro de Exteriores de Irán y jefe negociador sobre el tema nuclear, Mohammad Javad Zarif, destacó ayer en su página de Facebook que las conversaciones avanzan y que están entrando en una fase difícil.

"Las negociaciones continúan con seriedad y una fuerte determinación política. Las delegaciones de expertos de Irán y el G5+1 han mantenido horas de intensas negociaciones y han alcanzado resultados positivos", aclaró sobre esta nueva tanda de reuniones, en principio la última antes de la implementación del acuerdo.

Sin embargo, el presidente iraní, Hasán Rohaní, impulsor de un nuevo talante hacia Occidente que propició el acuerdo, adoptó hoy un tono más agresivo al afirmar que algunos países están intentando buscar excusas y crear problemas en el proceso de las negociaciones.

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"Deben respetar sus compromisos y evitar imponer restricciones que significarían que se distancian de su buena voluntad inicial", afirmó en un comunicado oficial, en referencia al intento del Congreso de Estados Unidos de aprobar nuevas sanciones económicas a Irán.

No obstante, el presidente estadounidense, Barack Obama, ha reiterado en diversas ocasiones su intención de recurrir al veto si el Congreso aprobara nuevas sanciones para no truncar los compromisos logrados en Ginebra el 24 de noviembre.

Ese acuerdo obliga a la República Islámica a suspender parcialmente las partes más conflictivas de su programa nuclear a cambio de un levantamiento limitado de algunas sanciones y el compromiso del G5+1 de no imponer nuevas durante un plazo de seis meses, en el que las partes deberían alcanzar un pacto definitivo.

Estaba previsto que Irán empezase a aplicar a principios de enero los compromisos de Ginebra, que le obligan a dejar de enriquecer uranio a más del 5 %, disolver la mitad del que ya tienen enriquecido al 20 %, no avanzar sus actividades en las plantas de Fordó y Natantz ni el en reactor de Arak y permitir amplias inspecciones del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA).

Sin embargo, a mediados de diciembre, durante el curso de las negociaciones técnicas sobre la implementación del acuerdo, las partes dieron con un escollo importante, tras la aprobación en Estados Unidos de penalizaciones para más empresas y personas por negociar con Irán, que correspondían a sanciones establecidas con anterioridad al acuerdo.

El acuerdo nuclear tropezó entonces con la primera piedra, ya que el equipo de Teherán que negociaba en Viena con el G5+1 abandonó el diálogo, aunque se retomó posteriormente en dos ocasiones durante el mes de diciembre en Ginebra.

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