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Gobierno y FARC se enseñan los dientes en inicio de diálogo

Actualizado el 18 de octubre de 2012 a las 12:00 am

Negociaciones de paz principiarán formalmente el 15 de noviembre en La Habana

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Gobierno y FARC negocian paz
                         Los delegados de las FARC Marco León Carlaca, Ricardo Téllez, Jesús Santrich e Iván Márquez se aprestan a dar una conferencia de prensa en Oslo. | AFP
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Los delegados de las FARC Marco León Carlaca, Ricardo Téllez, Jesús Santrich e Iván Márquez se aprestan a dar una conferencia de prensa en Oslo. | AFP

Bogotá. (AFP). El Gobierno de Colombia y la guerrilla FARC mostraron un tono duro y por momentos crispado en la instalación este jueves de su proceso de paz, pero ambas partes subrayaron su voluntad de lograr un acuerdo que ponga fin a casi medio siglo de conflicto armado, destacaron analistas.

Reunidos para el acto formal de instalación de los diálogos en un hotel al norte de Oslo, en el que anunciaron que negociarán en Cuba a partir del próximo 15 de noviembre, las delegaciones adoptaron una actitud distante, sin intercambio de miradas ni estrechón de manos.

"Cada parte ha establecido claramente su punto de partida. Para las FARC, no se podrá lograr la paz sin cambios sociales, mientras que el Gobierno insistió en que se debe pasar del combate armado al combate político en el escenario democrático", refirió a la AFP el politólogo Jaime Zuluaga, de la Universidad Nacional de Colombia .

"El tono de los discursos mostró todas las dificultades futuras para los negociadores, pero los colombianos podemos esperar que haya madurez de cada parte para entender que la guerra solo está sirviendo a los peores intereses de este país", añadió.

En su discurso, el jefe de la delegación guerrillera, Iván Márquez, enfatizó que "la paz no significa el silencio de los fusiles, sino que abarca la transformación de la estructura del Estado", y el delegado gubernamental Humberto de la Calle reconoció que "la terminación del conflicto es la antesala de la paz".

Pero más allá de esa coincidencia, afloraron fuertes contradicciones que amenazan con exacerbar las divisiones en este país que a lo largo de medio siglo de conflicto armado suma cientos de miles de muertos y 3,7 millones de personas desplazadas por la violencia.

"Quiero reiterar que no estamos discutiendo el modelo de desarrollo económico ni la inversión extranjera. Para eso las FARC deben dejar las armas, hacer política y ganar las elecciones", zanjó De la Calle después de escuchar el discurso en el que Márquez cuestionó la presencia en Colombia de empresas multinacionales a las que llamó "vampiros".

Para Álvaro Villarraga, presidente del centro de análisis Fundación Cultura Democrática y él mismo un exguerrillero del pacificado Ejército Popular de Liberación (EPL), la tensión expuesta "no es sorprendente".

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"Era previsible que predominara la voluntad de reafirmar los compromisos y era previsible que haya posturas diferentes. Es algo propio del inicio de una negociación para concluir un conflicto armado tan largo, intenso y complejo", dijo Villarraga a la AFP.

Pero también surgieron puntos muy sensibles que van más allá de la mesa de diálogo.

"No hemos cometido crímenes contra el pueblo", aseveró Iván Márquez, número dos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia . "Las FARC deberán darle la cara a las víctimas", respondió De la Calle, vicepresidente entre 1994 y 1996.

"En los discursos vemos lo difícil que será el camino. Ni el Estado puede lavarse las manos frente a las víctimas, ni la guerrilla tampoco", comentó a la AFP el parlamentario de izquierda y activista de los derechos humanos Iván Cepeda.

"La voz de las víctimas va a ser esencial en este proceso. Creo que con paciencia y perseverancia podemos llegar a ello", agregó.

Para Román Ortiz, profesor en Ciencias Políticas de la Universidad de los Andes, con su discurso la guerrilla pasó "por encima de la agenda que inicialmente se firmó".

"Su principal objetivo es tratar de ampliar las negociaciones a temas que no estaban en la agenda inicial, pero también alargarlas en el tiempo. Un proceso de paz es complicado por definición, pero el arranque de esas negociaciones demuestra que las discusiones van a ser difíciles y que se tendrá que volver al realismo", dijo Ortiz a la AFP.

Este será el cuarto intento en 30 años de lograr un acuerdo de paz con las FARC. Las conversaciones que se deben desarrollar sin interrupción en La Habana a partir del 15 de noviembre tienen una agenda de cinco puntos: desarrollo rural, drogas ilícitas, garantías de participación política, víctimas y fin del conflicto.

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