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Gobierno de Egipto busca solución para enfrentar manifestaciones

Actualizado el 13 de agosto de 2013 a las 01:32 pm

El gobierno interino designado tras el derrocamiento de Mursi el 3 de julio amenaza con dispersar las sentadas de los partidarios del exjefe del Estado que paralizan diversos barrios de El Cairo

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Los partidarios del derrocado presidente Mohammed Mursi convocaron a nuevas protestas en El Cairo, Egipto.
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Los partidarios del derrocado presidente Mohammed Mursi convocaron a nuevas protestas en El Cairo, Egipto. (AP)

El Cairo

El poder egipcio surgido tras el golpe militar que depuso al presidente Mohamed Mursi está dividido entre los halcones intransigentes y los partidarios del diálogo con los islamistas pese a haber multiplicado las amenazas, según los expertos.

Desde hace semanas, el gobierno interino designado tras el derrocamiento de Mursi el 3 de julio amenaza con dispersar las sentadas de los partidarios del exjefe del Estado que paralizan diversos barrios de El Cairo así como la preparación de las elecciones prometidas para principios de 2014.

"Hay dos tendencias que se enfrentan en el gobierno", explicó Rabab al Mahdi, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad Americana de El Cairo.

El ministerio del Interior y el ejército encarnan la mano dura, favorable a una intervención. "El otro campo, representado por el vicepresidente Mohamed ElBaradei y el viceprimer ministro Ziad Bahaa Eldin, tiene una percepción más democrática", alega.

ElBaradei ha instado repetidamente a que se asocie a los Hermanos Musulmanes, movimiento de Mursi, a la transición política.

Las autoridades están entre dos fuegos: por una parte, la presión popular les exhorta a la represión y, por otra, la comunidad internacional les pide contención.

Los partidarios de Mursi, por su parte, repiten hasta la saciedad que no levantarán el sitio hasta que vuelva al poder el primer presidente democráticamente elegido en Egipto .

En un país donde las protestas siempre se han reprimido con mano de hierro, las precauciones del gobierno son una novedad que pone de manifiesto la gravedad de la crisis que sacude a Egipto .

"El gobierno trata de limitar los riesgos" mediante las advertencias y los falsos anuncios de intervención a través de la prensa, esperando que la mayoría de los manifestantes, entre ellos mujeres y niños, que ocupan dos plazas de El Cairo, se vayan por su propia voluntad, dice H.A. Hellyer, investigador del Brookings Institute. La policía sólo tendría que hacer frente a los irreductibles.

Defensores de derechos humanos han indicado que hace unos días participaron en una reunión nada habitual con el ministerio del Interior sobre las consecuencias de una dispersión por la fuerza. El gobierno les prometió que les dejaría asistir a la operación, al igual que a la prensa.

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"No se trata de una sentada como las que suele hacer frente la policía. Se trata de la fuerza política mejor organizada del país y la policía sabe que el precio a pagar será mucho más alto que en anteriores manifestaciones", dice Mahdi.

Por este motivo, pero también a causa de las divisiones internas del gobierno y de la presión internacional para que evite un baño de sangre, "el gobierno no tiene carta blanca para administrar las manifestaciones", agrega la profesora.

No obstante, el recrudecimiento de los ataques de los combatientes islamistas tanto en el país como en el extranjero podría inclinar el fiel de la balanza hacia una solución en la que prime la seguridad.

"En caso de que crezca la amenaza en el Sinaí, igual que los acontecimientos en Yemen o en Pakistán, el gobierno podría decir que lo que ocurre es prueba de que los islamistas caen en el terrorismo, y esto rebajaría un poco la presión", estima la politóloga.

Para Karim Ennarah, de la influyente ONG Iniciativa Egipcia para los Derechos Humanos, el gobierno se encuentra ante un dilema.

"El ministerio del Interior no sabe hacer frente a las manifestaciones sin que haya muertos: aunque no tenga la intención de matar, activa una escalada" ya que "la policía no sabe o no puede hacer frente a este tipo de manifestaciones con un uso proporcionado de la fuerza", asegura.

Pero independientemente de las precauciones que adopten las fuerzas de seguridad, la actitud de los manifestantes será determinante en los próximos días o las próximas semanas, según los expertos.

El gobierno y la prensa los acusan de acopiar armas y Amnistía Internacional ha informado de que durante las sentadas ha habido torturas a sus opositores.

"Las autoridades podrían dejar de lado sus reservas si siguen manifestándose y bloqueando las carreteras,explica Mahdi.

"Pero si, al contrario, (los manifestantes) adoptan una actitud más comedida y luchan contra la idea de que recurren a la violencia, entonces las autoridades tendrán más problemas para tomar esta decisión", concluye.

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