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Gobierno de Egipto ordena a la policía poner fin a protestas de islamistas

Actualizado el 31 de julio de 2013 a las 01:06 pm

El pulso entre las Fuerzas Armadas y el movimiento favorable a Mursi hace temer nuevos baños de sangre

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Seguidores del depuesto presidente Mohamed Mursi participan en una protesta para pedir su liberación, cerca de la Universidad de El Cairo en Giza, Egipto

El Cairo

El gobierno interino de Egipto encargó a la policía que ponga fin a las sentadas de los partidarios del derrocado presidente islamista Mohamed Mursi, quienes desestimaron la amenaza y llamaron a seguir manifestándose.

En el plano diplomático, varios dirigentes o políticos extranjeros tenían previsto viajar a Egipto para intentar favorecer una salida política, tras el golpe militar que derrocó a Mursi el pasado 3 de julio.

El gobierno interino encargó a la policía que tome las "medidas necesarias" para poner fin a las manifestaciones de los partidarios de Mursi, que consideran una "amenaza para la seguridad nacional".

El pulso entre las Fuerzas Armadas y el movimiento favorable a Mursi hace temer nuevos baños de sangre, como el del sábado pasado, en el que la represión policial causó la muerte de 82 civiles.

"La prosecución de una situación peligrosa en las plazas de Rabaa al Adauiya y Nahda, el consiguiente terrorismo y los bloqueos de calles ya no se pueden aceptar, dada la amenaza para la seguridad nacional" que representan, afirmó el gobierno interino.

Miles de partidarios de Mursi ocupan desde hace más de un mes estas dos plazas de El Cairo.

Poco después, una coalición de grupos que exigen la vuelta a la presidencia de Mursi llamó a seguir manifestándose.

"No va a cambiar nada", declaró el portavoz de la coalición, Gehad El Haddad, cuando se le preguntó si se iban a suspender las manifestaciones, calificando a la orden del gobierno interino de "tentativa de aterrorizar a los egipcios".

Tras estas anuncios, no se percibía tensión frente a la entrada principal de la plaza de Rabaa al Adauiya, el principal punto de encuentro de los partidarios de Mursi, constató la AFP.

La movilización de los partidarios de Mursi pareció debilitarse el martes al fracasar en su intento de reunir en El Cairo un millón de manifestantes.

Desde fines de junio, la violencia causó más de 300 muertos, en su gran mayoría víctimas de la represión policial.

El gobierno ya había advertido que estaba dispuesto a dispersar, llegado el caso por la fuerza, los campamentos de partidarios de Mursi en El Cairo.

En este contexto, los llamados internacionales para que se encuentre una salida política que incluya a todas las partes se han multiplicado.

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El enviado especial de la Unión Europea para Oriente Medio, Bernardino León, tenía previsto llegar el miércoles a El Cairo, al igual que el ministro de Relaciones Exteriores alemán Guido Westerwelle.

El miércoles, una delegación de la Unión Africana (UA) se entrevistó con Mursi, detenido en un lugar secreto por el ejército desde su destitución. La UA suspendió la participación de Egipto en la organización, tras el golpe militar que derrocó a Mursi.

La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, se había entrevistado con Mursi el martes, en la primera visita oficial que recibió el derrocado mandatario. Ashton abogó por una transición que "incluya a todas las fuerzas políticas", incluidos los Hermanos Musulmanes, que por el momento rechazan cualquier diálogo con un poder al que consideran ilegítimo.

Al lado de Ashton, el vicepresidente nombrado por los militares, Mohamed ElBaradei, afirmó que el expresidente había "fracasado" y por esa razón estaba excluido de la transición, pero que los "Hermanos Musulmanes siguen formando parte del proceso político".

La semana próxima, dos importante senadores estadounidenses llegarán a El Cairo para entrevistarse con las nuevas autoridades. Los senadores Lindsey Graham y John McCain, miembros influyentes del Congreso, anunciaron en Washington que viajaban a Egipto a pedido del presidente Barack Obama.

Ambos dijeron que iban a exhortar a las Fuerzas Armadas egipcias a que organicen elecciones para un retorno al poder civil en el marco de una solución "democrática que incluya" a todas las partes.

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