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Doce ingenieros dirigen operativo para enderezar el buque Costa Concordia, una operación sin precedentes

Actualizado el 16 de septiembre de 2013 a las 08:33 am

La ingeniería naval italiana se juega todo su prestigio ante el mundo después del grave naufragio causado por un error del capitán que dejó 32 muertos

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Doce ingenieros dirigen operativo para enderezar el buque Costa Concordia, una operación sin precedentes

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La operación de enderezamiento del Costa Concordia, el gigantesco crucero que hace 21 meses naufragó causando la muerte de 32 personas frente a las costas de la isla del Giglio (centro de Italia) , procede con ' precisión' y el casco ya se ha separado de las rocas donde quedó encallado. (AFP)

Isla del Giglio

El enderezamiento del enorme buque Costa Concordia, encallado desde hace 20 meses en las costas de Toscana (centro de Italia), empezó a ser visible este lunes después de iniciarse la compleja operación, inédita en la historia de la ingeniería moderna para una nave de tal tamaño y tan cercana a la costa.

Hacia el mediodía de este lunes, el gigantesco crucero "se había despegado de los arrecifes", en los que había encallado el fatídico 13 de enero del 2012 con 4.200 pasajeros a bordo, anunció Sergio Girotto, responsable del proyecto de rescate por parte de la firma italiana Micoperi.

"El momento más delicado ya pasó", aseguró el experto.

Dos horas después de iniciada la inédita operación para enderezar un crucero de 290 metros de eslora y 110.000 toneladas, comenzó a verse parte del casco de la nave que estaba sumergido tras haber encallado a pocos metros de distancia de la Isla del Giglio.

Según las imágenes que transmite el canal de noticias Sky, que sigue en directo la operación, el buque se había movido de cerca de un metro, claramente identificable por estar cubierto de musgo, de color verde oscuro.

"Se observan daños", reconoció Girotto, quien confirmó en el curso de una conferencia de prensa que la operación va a durar cerca de doce horas.

"Todos los cálculos efectuados por los ingenieros han sido confirmados por la realidad", aseguró por su parte y con tono satisfecho Franco Gabrielli, responsable de la Protección Civil.

"Los imprevistos pueden ocurrir en todas las fases", advirtió sucesivamente.

La operación, que correrá a cargo del armador, está evaluada en unos 600 millones de euros, una cifra que "aumenta" según Franco Porcellacchia, jefe de proyecto de Carnival, el grupo estadounidense que controla la compañía Costa.

El navío, con altura de unos 17 pisos y que yace sobre su flanco derecho, fue estabilizado gracias a centenares de sacos de cemento colocados por buceadores en el fondo del mar, y por una plataforma, del tamaño de un campo de fútbol, construida en el subsuelo marino, y sobre la cual se posará el barco.

Sin precedentes. El navío inició la rotación impulsado por enormes cadenas de acero enlazadas a torrecillas, instaladas para la ocasión. Luego, a partir de un cierto grado, será la fuerza de gravedad la que impulsará al barco hacia la posición vertical, según el proyecto.

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Al final, varios meses después, el armazón de lo que fuera un palacio flotante, será totalmente reflotado y remolcado lejos de Giglio.

Doce ingenieros de varias nacionalidades, coordinados por el sudafricano Nick Sloane, dirigen desde una sofisticada plataforma flotante la arriesgada operación, que "hasta ahora" nunca había sido realizada.

En la plataforma, llamada "Pollux", los ingenieros, expertos en varias disciplinas, controlan una serie de datos a través de computadores conectados a cinco micrófonos y ocho pantallas que proyectan las imágenes de varias telecámaras y robots submarinos que transmiten en directo movimientos claves de la nave.

El único precedente similar se remonta a 1943 cuando fue enderezado y rescatado el acorazado "USS Oklahoma", el buque de la Armada de los Estados Unidos que había sido hundido tras el ataque japonés a la base de Pearl Harbor en 1941.

"Hoy nos jugamos el todo por el todo", reconoció uno de los ingenieros.

La ingeniería naval italiana se juega todo su prestigio ante el mundo después del grave naufragio causado por un error del capitán del crucero, Francesco Schettino, único acusado del accidente, que dejó 32 muertos.

"Está en juego la credibilidad de Italia", escribió este lunes el diario Il Fatto Quotidiano, al recordar que el capitán, acusado de homicidio múltiple por imprudencia, abandono de navío y daños al medio ambiente, representaba el emblema de una Italia cobarde y en declive.

Por su parte los habitantes de la isla, una joya del Mediterráneo por la conservación del medio ambiente y su fondo marino, quienes fueron premiados por sus gestos de solidaridad, sueñan con volver a tener una vida tranquila y normal después de haber vivido un verano intenso, con la llegada de un elevado número de turistas y curiosos atraídos por el "Titanic del siglo XXI".

"Estamos convencidos de que todo saldrá bien", confiesa Giovanna Rum, una de las residentes de la isla, mientras el alcalde, Sergio Ortelli, organizó la recepción de unos 400 periodistas fotógrafos y camarógrafos de todo el mundo para seguir en directo el operativo.

"Este lunes se concretiza un año de trabajo intenso", reconoció.

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