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Cambios en la cúpula revolucionaria

Cuba abre los brazos a la era pos-Castro

Actualizado el 26 de febrero de 2013 a las 12:00 am

Castro reconoció que dejará el poder pronto y nombró a la carta de sucesión

Díaz-Canel es el primer ‘número dos’ que no combatió al lado de Fidel Castro

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                         El mandatario cubano, Raúl Castro (izq.), conversa el domingo con el nuevo vicepresidente, Miguel Díaz-Canel, en el cierre de la Asamblea Nacional. Los ojos se fijan en Díaz-Canel como el designado a liderar la transición. | AP
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El mandatario cubano, Raúl Castro (izq.), conversa el domingo con el nuevo vicepresidente, Miguel Díaz-Canel, en el cierre de la Asamblea Nacional. Los ojos se fijan en Díaz-Canel como el designado a liderar la transición. | AP

La Habana. AFP y AP. En las calles de Cuba se reconoce que la era pos-Castro ha iniciado. Decirlo ya no implica retar las órdenes del sistema, pues las mismas decisiones tomadas recientemente por el Gobierno avalan tal afirmación.

Las dos principales sucedieron precisamente el domingo: la confirmación por parte del presidente Raúl Castro de que dejará el poder pronto y la designación de un sucesor, Miguel Díaz-Canel, un hombre de 52 años que no combatió por la Revolución.

“Histórico”, afirmó el propio Raúl Castro el domingo en la sesión inaugural del nuevo Parlamento que concluyó con la nominación de un sucesor para la generación histórica, relevo que podría ocurrir antes de 2018, cuando se acabe el actual mandato.

Aunque lo dijo en tono de broma, Castro dejó abierta la posibilidad de un retiro anticipado, dos días antes de que confirmara que el mandato de cinco años que recibió el domingo será el “último”. “Voy a renunciar. Ya voy a cumplir los 82 años, tengo derecho a retirarme. ¿No me creen?”, dijo Castro sonriendo ante los periodistas, tras acompañar al primer ministro de Rusia, Dimitri Medvedev, a un antiguo cementerio militar soviético cerca de La Habana.

Esta es la primera vez desde el advenimiento de la Revolución cubana, en 1959, que es designado como número dos del régimen a un no salido de las filas de aquellos que combatieron al lado de Fidel Castro.

Raúl Castro fue el número dos de su hermano Fidel, cinco años mayor, hasta que este abandonó el cargo en julio de 2006 a causa de una enfermedad. Nombrado oficialmente en febrero del 2008 como presidente del Consejo de Estado, órgano ejecutivo supremo, designó como número dos a un compañero de lucha, José Ramón Machado Ventura, ahora de 82 años y relegado entre los cinco vicepresidentes del Consejo.

EE. UU. reaccionó ayer a las novedades en la cúpula cubana y afirmó que “un cambio de liderazgo sin que haya reformas democráticas esenciales (...), no será un cambio fundamental en Cuba”, según dijo el vocero del Departamento de Estado, Patrick Ventrell.

Por su parte, el presidente venezolano, Hugo Chávez, hospitalizado en Caracas, envió su “más efusiva felicitación” a Raúl Castro por su reelección , y le deseó el “mayor de los éxitos” en esta nueva etapa, según un comunicado.

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Otra generación. La nominación de Díaz-Canel marca “el inicio de la era pos-Castro”, declaró el analista cubano Arturo López-Levy, de la Universidad de Denver, EE. UU.

“Díaz-Canel se diferencia por tres razones: su edad, nacido después del triunfo revolucionario de 1959, y educado dentro del sistema; su forma de ascenso al poder, paso por paso, en el aparato partidista, no a partir de participar en la gesta revolucionaria; y es un civil con escasa experiencia militar”, añadió.

Aunque la ruta está trazada, no todo sucede como se pensó en Cuba, donde tampoco son ajenas las luchas de poder. Varias figuras emergentes del régimen en los años 90 –Carlos Lage, Felipe Pérez Roque, Roberto Robaina– cayeron en desgracia más rápido que su ascenso al poder.

Arturo Vidal, exmarino mercante, que luego de jubilarse debió emplearse como custodio en una empresa estatal pues su pensión mensual de 29 dólares “apenas” le alcanzaba para vivir, opinó que el proceso de relevo debió haber comenzado “hace tiempo”. “Esa era la idea de los dirigentes de la Revolución, pero los que estaban (para sucederlos) fallaron”, dijo el hombre aludiendo a Lage y Roque, quienes fueron destituidos en marzo de 2009 y acusados por Fidel Castro de tener “posiciones indignas”.

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