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Casa Santa Marta, el ‘hotel’ que albergará a los purpurados

Actualizado el 12 de marzo de 2013 a las 12:00 am

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Casa Santa Marta, el ‘hotel’ que albergará a los purpurados

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                         El cardenal canadiense  Marc Ouellet  a su llegada ayer al Vaticano para la última reunión previa al cónclave que principia hoy. | AP
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El cardenal canadiense Marc Ouellet a su llegada ayer al Vaticano para la última reunión previa al cónclave que principia hoy. | AP

Ciudad del Vaticano. AFP La Casa Santa Marta, donde se alojarán durante el cónclave los 115 cardenales que elegirán a partir de hoy al sucesor de Benedicto XVI, es una residencia cómoda, pero sobria, para incitar a la reflexión a unos purpurados que vivirán aislados del mundo exterior.

Esta moderna instalación, inaugurada en el 2005 y a unos 1.000 metros de distancia del Palacio Apostólico, fue un regalo al Colegio Cardenalicio del papa Juan Pablo II, quien participó en dos cónclaves en 1978.

Un busto de bronce del Papa polaco preside la entrada del luminoso edificio de cinco pisos, situado cerca de la sala Pablo VI donde se celebran las audiencias públicas del Pontífice durante los meses de invierno.

Consta de 106 estudios, 22 habitaciones y un apartamento, todos con cuarto de baño en el interior.

El “hotel” de los cardenales tiene también una pequeña capilla, un amplio comedor con mesas redondas dispuestas sobre un suelo de mármol de color claro.

Lo único que los purpurados, que juran mantener el secreto del cónclave, echarán de menos serán las comunicaciones con el exterior, pues tendrán bloqueados todos los servicios de teléfono o de Internet, así como el acceso a la prensa y a los medios de comunicación.

Eso les permitirá concentrarse plenamente en la oración y la reflexión que requiere la elección del nuevo líder de los casi 1.200 millones de católicos en el mundo.

Hasta el cónclave en el que fue elegido Benedicto XVI, los cardenales, de edad avanzada y algunos con problemas de salud, vivían en condiciones espartanas, en habitaciones cerradas con llave, y llegar a uno de los cuartos de baño compartidos era toda una aventura.

Con la Casa Santa Marta se acabó también la práctica de enclaustrarse, por lo que los cardenales conversan en las salas comunes y se pasean por dentro del recinto del Estado vaticano.

La inauguración del “hotel” cardenalicio hizo temer en el 2005 que las nuevas comodidades de que gozaban los purpurados pudieran alargar considerablemente un proceso, el cónclave, que en el último siglo ha durado un máximo de cinco días.

Pero en el último cónclave solo se utilizó una noche, puesto que Benedicto XVI fue elegido en el transcurso del segundo día, al igual que Juan Pablo II en 1978.

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En esta ocasión, el Vaticano anunció que el nuevo papa pasará un tiempo no precisado en la Casa Santa Marta, antes de instalarse en su residencia oficial en el Palacio Apostólico.

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