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Capriles en el corazón de ‘Chavezlandia’

Actualizado el 04 de octubre de 2012 a las 12:00 am

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Capriles en el corazón de ‘Chavezlandia’

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                         El candidto opositor, Henrique Capriles,  durante su participación ayer en un mitin en la ciudad de Guanare, estado de Portuguesa. | AFP
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El candidto opositor, Henrique Capriles, durante su participación ayer en un mitin en la ciudad de Guanare, estado de Portuguesa. | AFP

Henrique Capriles, candidato opositor que ha recorrido tres veces Venezuela subido a una sorprendente ola de fervor popular, pasó examen en Barinas, la cuna natal de Hugo Chávez. Y allí, en el territorio inexpugnable donde gobierna la llamada “Familia Real”, entusiasmó a una muchedumbre pocas veces vista en esa tierra llanera, donde el sol es tan excesivo como alguno de sus hijos.

Ante la atenta mirada de su país, Capriles alzó la voz para castigar a su rival donde más le duele: “Barinas es uno de los estados más pobres de toda Venezuela. Y quien se olvida de su tierra natal, no tiene derecho a seguir gobernando”.

La comitiva de Capriles fue recibida a pedradas la última vez que visitó “Chavezlandia”, gobernada primero por el padre del clan de los Chávez y ahora por Adán, el hermano mayor. Pero ese día no había piedras para tanta gente. Miles de simpatizantes opositores tomaron las calles del centro para unirse al “Hay un camino” y al “Sí se puede” que se corean por todo el país. Incluso fueron más allá, sumando un clamor entre futbolero y político: “¡Y va caer, y va caer, este gobierno va a caer!”.

Capriles y la respuesta masiva de sus seguidores les otorgó inmunidad por un día. Una tregua ficticia que acabó a tiros el sábado pasado. Dos dirigentes opositores murieron y otro se encuentra en estado crítico tras sufrir una emboscada en Barinitas. Oficialistas frenaron una caravana festiva de la oposición, como todas, y disparó contra sus integrantes. Uno de los pistoleros trabaja para el gobierno regional de los Chávez.

Arremetida . Capriles no olvidó la violencia que marca, y desangra, a Venezuela en la última década. “El candidato del Gobierno plantea preservar la vida en el planeta y también la especie humana, pero ¿quién los salva a ustedes de la violencia? ¿Será que a ellos les interesa la paz en Marte?”

Varios crochets dialécticos dirigidos contra el hígado presidencial, alentados y gestualizados por Alfredo Carrero, supervisor público en un hospital de la ciudad. Carrero se acercó a este corresponsal para que no se fuera del mitin sin contar que “Chávez viene a Barinas, promete, se va y nada hace”. El desencantado aportó sus propias pruebas “para que lo sepa el mundo: en el aeropuerto internacional pusieron la primera piedra y ahí se acabó. El hospital oncológico está paralizado desde hace cinco años. Y, peor aún, la esperanza que fue Chávez murió hace tiempo”.

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Y Chávez volvió a Barinas, como queriendo dar a la razón al desencantado Carrero. Lo hizo el lunes, subido en una camioneta que avanzaba entre la marea roja, conducida por Nicolás Maduro. El canciller, antiguo chofer de autobús, mostraba cara de pocos amigos.

Mientras tanto, su jefe volvió a prometer lo que Barinas nunca vio y acusó a Capriles de estar financiado por dinero del narcotráfico. No aportó una sola prueba.

Andanadas presidenciales en la campaña más disputada de la historia de Venezuela. Cortinas de humo contra las denuncias de Capriles, que sí dio ejemplos del “fracaso de expropiaciones”, como Fribarsa, que en 1997 procesaba 2.500 reses. “Y en agosto solo se estaban sacrificando 120, menos del 1% de su capacidad”, dijo el líder opositor.

A sus pies, fiesta y desencanto. Las siete personas consultadas por La Nación votaron con anterioridad a Chávez. “En mis primeras elecciones lo hice por él”, confesó Zacarías Rincón, estudiante de Derecho y comerciante de 26 años. “Pero ahora al presidente se le fue el país de las manos y a mí se me fueron abriendo los ojos. No hay peor ciego que el no quiere ver”.

“Yo le voté tres veces. Pero después de hoy algo ha cambiado. La gente ha perdido el miedo”, reconoció sin pudor Antonio Álvarez, taxista de 28 años. “Yo siempre creí en él, hizo cosas muy buenas. Pero su hermano, el gobernador, no ha hecho un carajo por Barinas”, acusó.

No solo los simpatizantes sufren desencanto. El exalcalde chavista Julio César Reyes, uno de los más populares del país, se restregaba los ojos mientras calculaba la dimensión de la muchedumbre: 40.000 personas. “Solo he vivido algo parecido en el 98 con Chávez. Ahora Capriles es quien despierta esta pasión. Es una concentración espontánea, aquí nadie vino ni presionado ni coaccionado”, aseguró el ahora candidato opositor a la gobernación.

Muy cerca se levanta el Estadio Cuatricentenario de beisbol, allá donde Chávez se creyó un elegido. Corría el año 1976 y una selección de Barinas se enfrentaba a Caracas el día de la inauguración del recinto. Tribilín, un pelotero tan disciplinado como mediocre, se robó la fama aquel día. Una pelota se atravesó en su camino y la golpeó con tal fe que cruzó el horizonte hasta escaparse fuera del estadio.

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Fue su primer momento de gloria. El próximo 7 de octubre tendrá frente a él a un pitcher (lanzador) más joven y más fuerte que él. Y, por primera vez en 14 años, su triunfo no está cantado.

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