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AIE predice que EEUU está encaminado hacia la independencia energética

Actualizado el 12 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

EE. UU. se convertirá en el primer productor de petróleo del planeta hacia 2020, y un exportador de crudo para 2030, un cambio del paisaje energético según predicciones de AIE

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                         Hacia 2030 EE. UU. cubriría sus necesidades y se convertiría en exportador de crudo. | AFP
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Hacia 2030 EE. UU. cubriría sus necesidades y se convertiría en exportador de crudo. | AFP

París. AFP. Estados Unidos se convertirá en el primer productor de petróleo del planeta hacia 2020, y un exportador de crudo para 2030, un cambio del paisaje energético provocado por el auge de los hidrocarburos no convencionales, según las predicciones de la Agencia Internacional de Energía (AIE).

“Los cambios en la energía en Estados Unidos son profundos y sus efectos se van a medir más allá de América del Norte y del sector”, pronosticó la AIE que reagrupa a los principales países consumidores de energía (en Europa, Estados Unidos y Japón) en la última edición del Wordl Energy Outlook, su gran estudio prospectivo anual.

“Hacia 2017 Estados Unidos se convertirá en el productor de petróleo más importante, por delante de Arabia Saudí”, predijo Fatih Birol, jefe economista de la agencia, en una conferencia de prensa en Londres.

Esta revolución programada en el mundo del petróleo dejaría la situación como al principio de la industria del petróleo. Desde la segunda mitad del siglo XIX hasta mediados del siglo XX Estados Unidos fue el principal productor de oro negro en el mundo, lo que alimentó su desarrollo industrial, económico y estratégico. Estados Unidos se convirtió al mismo tiempo en la primera potencia mundial.

“Estados Unidos se convertirá para 2015 en el indiscutible primer productor de gas mundial, por delante de Rusia”, agregó Birol.

La AIE basa sus predicciones en la evolución de la producción de hidrocarburos no convencionales, el gas y el petróleo de esquisto, así como en los reservorios de tight oil (petróleo de formaciones compactas), que durante mucho tiempo su extracción era difícil y considerada muy costosa.

“El reciente aumento de la producción estadounidense de petróleo y gas, impulsada por avances tecnológicos que permiten extraer” estos recursos no convencionales, como la fracturación hidráulica, “transforma a un ritmo sostenido el rol de América del Norte” en el tablero energético mundial, explicó la agencia.

Las cifras parecen confortar la predicción de la AIE, aunque el debate entre los expertos no esté zanjado sobre la próxima llegada del “pico petrolero”, es decir el momento inevitable en que la producción mundial de crudo comenzará su inexorable declive.

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Desde que empezó el año, Estados Unidos extrajo unos 6,2 millones de barriles de crudo por día, contra 5 millones en 2008, lo que representa un salto de 24%, según las estadísticas del Departamento de Energía estadounidense.

La AIE anticipa que este salto en la producción estadounidense, combinado a medidas que apuntan a reducir el consumo de los vehículos, “hará caer progresivamente las importaciones petrolíferas del país, hasta que América del Norte se convierta en un exportador de crudo, hacia 2030”.

Como resultado la codiciada “independencia energética”, un objetivo considerado durante mucho tiempo como inalcanzable, estará finalmente al alcance de Estados Unidos, adelantó incluso la AIE.

Estados Unidos importa actualmente un 20% de sus necesidades energéticas y será “prácticamente autosuficiente en términos netos, un giro espectacular de la tendencia que prevalece en la mayoría de los países importadores”, predice el organismo.

Este tema fue evocado en la reciente campaña presidencial. El republicano Mitt Romney, que perdió la semana pasada frente a Barack Obama, prometió la independencia energética para 2020, apostando a las energías fósiles (petróleo, gas, carbón), mientras que su victorioso rival prefirió poner el acento en las energías renovables (solar, eólico) y en la economía de energía.

Un tal giro tendría inmensas consecuencias. Redibujaría el mapa del comercio petrolero mundial, centrado en Asia, y con ella una gran parte de los equilibrios y desequilibrios estratégicos actuales.

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