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Casas sobre más casas

El condominio vertical se extiende de modo rápido en el país

Marisol Castro

Hay muchas personas que no conciben vivir en un edificio porque se sienten en las nubes: no tienen ese pedacito de tierra adonde poner sus pies. Lo cierto es que esa percepción está muy lejos de la verdad, porque vivir en una torre ofrece un panorama que, aunque es diferente, resulta ser muy atractivo y puede satisfacer muchas de las necesidades que buscan las familias.

La Cámara Costarricense de la Construcción (CCC) realizó un estudio donde se refleja un gran aumento de la oferta de condominios en el país, tanto verticales como horizontales.

Por ejemplo, mientras que en el 2003 se otorgaron permisos para construir casi 800.000 metros cuadrados de condominios, al mes de agosto del 2004 esa cifra aumentó a casi a 1.200.000 metros cuadrados.

Debido al creciente interés que ha generado esta modalidad de vivienda y a la continua construcción de edificios verticales, se ha buscado a un grupo de personas que ya viven en una torre, con la idea de ofrecer un panorama más “personal” de lo que es la vida en una edificio.

Familias jóvenes. Román Esquivel vive desde 1998 vive en un condominio vertical junto a su esposa y desde hace cinco años, comparten el apartamento con su pequeño hijo.

Esquivel comentó que él y su familia se sienten a gusto viviendo en un edificio con otro grupo de personas. Aseguró que tienen una serie de beneficios, como la seguridad, la comodidad y la limpieza del edificio, entre otros.

Sin embargo, considera necesario valorar una serie de pautas antes de tomar la gran decisión de vivir en un edificio. Esquivel considera que el nivel de tolerancia y respeto con sus vecinos debe ser muy alto, considerando el hecho de que todos viven en las mismas instalaciones.

Además, agregó, se debe leer con detenimiento el contrato: evite la compra si considera que no podrá cumplir con toda las reglas que establece el reglamento del condominio. Por último, no olvide que en la mayoría de soluciones habitacionales de este tipo, se debe cancelar una cuota cada cierto tiempo para las mejoras y el mantenimiento de las áreas comunes y el edificio.

A favor. María Elena López tiene tres años de vivir en un condominio y tiene una niña de nueve meses. Para ella, las áreas comunes le permitirán a su pequeña hija relacionarse libremente con otros amigos, sin el peligro de que algún extraño entre al lugar, gracias al acceso controlado de estos condominios.

Por otra parte, aunque muchos creen que los adultos mayores no son anuentes al cambio, ellos han visto una solución a sus problemas habitacionales en un condominio vertical. Gary y Conchita Harvey viven en uno desde hace dos años. Tomaron la decisión porque en un edificio encontraron la seguridad que tanto anhelaban. Aunque están satisfechos con la alternativa que eligieron, sí es necesario valorar aspectos del condominio. Para Conchita la buena organización del edificio es primordial para una saludable convivencia.

En síntesis, este es un asunto de personalidad, que poco a poco ha seducido a muchos ticos, que buscan en los “cielos” una nueva forma de vida.

El condominio ideal

Consulte si el condominio vertical donde planea vivir tiene:

1 Acceso controlado tanto peatonal como vehicular. Caseta de guarda, circuito cerrado de televisión y un contacto entre el guarda y cada apartamento.

2 Sistemas contra incendio. Tanque con reserva de agua, bombas de incendio y gabinetes.

3 Escaleras de emergencia con fácil acceso. También deben poseer plantas eléctricas de emergencia, para que en caso de que se corte el fluido eléctrico, las plantas alimenten con luz las zonas comunes.

4 Asimismo se recomienda que existan detectores de humo, al menos en las áreas comunes.

5 Existen servicios básicos como bodegas, gimnasio, salones de fiesta, rancho, parqueo, piscina, canchas deportivas y juegos infantiles.

6 Algunos condominios verticales también incluyen áreas comunes de lavandería.

7 Se recomienda contar con un elevador por cada 20 apartamentos y un ascensor de servicio o carga. No olvide consultar sobre los ductos para la basura.

Fuente: Arquitecto Ricardo Molina, Arquitectura y Diseño.

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