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El último viajeEFE. Calcuta Un solemne funeral al que asistieron millares de personas y dignatarios de todo el mundo, marcó el último viaje de la Madre Teresa, que falleció el pasado día cinco, de un paro cardiaco, a los 87 años. Al funeral católico de cuerpo presente de la Madre Teresa de Calcuta, oficiado por el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Angelo Sodano, se sumaron los homenajes de sendos representantes de las principales religiones de la India.
En hombros de militares
La Madre Teresa fue enterrada ayer en Calcuta en una ceremonia estrictamente privada, después de que su féretro entró a hombros de militares indios en la sede de la congregación de las Misioneras de la Caridad, fundada por ella en 1950. La sucesora de la religiosa, la hermana Nirmala, había informado de que la sepultura de la Madre Teresa iba a ser una ceremonia muy breve a la que asistirían únicamente monjas de la congregación, el representante del Vaticano y algunos miembros del clero católico. Militares en uniforme de ceremonia depositaron en el convento el féretro de la monja, mientras que en el exterior eran disparadas salvas de fusil. El Gobierno indio decidió que la Madre Teresa fuera enterrada con todos los honores militares, privilegio exclusivo de presidentes y primeros ministros. Además declaró ayer "día de luto nacional", y la bandera del país fue bajada a media hasta. Tras el funeral solemne en el estadio Netaji, con la presencia de presidentes, reinas y primeros ministros de todo el mundo, el cádaver de la Madre Teresa fue trasladado hasta la sede de su congregación por varias de las calles principales de Calcuta, la ciudad que eligió para vivir y dedicarse a los más necesitados. A pesar del calor y la lluvia monzónica que ayer por la mañana cayó sobre la ciudad bengalí, cientos de miles de personas acompañaron al cortejo fúnebre. El tráfico fue interrumpido durante los actos fúnebres que se desarrollaron en medio de fuertes medidas de seguridad a cargo de la policía y el ejército. Los restos mortales de "la santa de los pobres", como es llamada la Madre Teresa, fueron transportados en un armón de artillería y acompañados de forma simbólica por aquellos a los que dedicó su vida: los más pobres entre los pobres. El entierro de la religiosa en la casa madre de las Misioneras de la Caridad ha provocado polémica en la capital bengalí pues corrió el rumor de que no se podrá visitar su tumba. El arzobispo de Calcuta, Henry D'Souza, declaró que la monja iba a ser enterrada en su convento debido a las profanaciones de las tumbas de los cristianos que se producen en esta capital. La hermana Nirmala, superiora general de la congregación, aseguró que ellas no habían considerado ese asunto y explicó que simplemente fue enterrada allí pues "este era el sitio en el que la Madre quería estar". Una vez que hagan los arreglos necesarios, todo el mundo que lo desee podrá visitar la sepultura, señaló la hermana Nirmala, porque "la Madre Teresa era la madre de todos". © 1997. LA NACION S.A. El contenido de La Nación Digital no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.co.cr |