Misioneras de la Caridad oran cerca de la tumba de la Madre Teresa, un día después del sepelio de la religiosa.



Misioneras vuelven al trabajo

De nuevo con los pobres

AFP.

Calcuta

Al día siguiente del entierro de Teresa de Calcuta, las Misioneras de la Caridad volvieron a su trabajo por los "pobres entre los pobres", como hubiera querido su madre fundadora.

La congregación, fundada en 1950, nunca será lo mismo sin ella, pero, "a pesar del vacío, la visión de la madre Teresa perdurará", afirmó su portavoz, Sunita Kumar.

"Las religiosas ya están manos a la obra. Por supuesto que les falta la Madre, pero es lo que ella habría querido", informó.

Calcuta, todos sus pobres, mendigos, leprosos y otros desamparados tienen un "gran sentimiento de orfandad", subrayó, "pero se ve a la Madre por todas partes, en fotografías, en pancartas, y su recuerdo quedará para siempre con todos nosotros", añadió.

El sábado, casi un millón de personas salieron a las calles de la ciudad para tributar un último homenaje a la "santa de los pobres" en un solemne funeral nacional.

Ayer, la ciudad parecía desierta.

Al día siguiente

En la sede de la congregación, unas 300 monjas oyeron misa en presencia de la sobrina albanesa de Teresa, Agi. Fuera del convento, decenas de ciudadanos anónimos continuaban llevando flores y escribiendo mensajes con tiza.

Después de Hillary Clinton, el sábado por la noche, ayer Bernadette Chirac, esposa del Presidente francés, se inclinó ante la tumba de cemento gris de la madre Teresa, cubierta con una losa de mármol, y depositó un ramo de rosas blancas.

En la lápida figuran tres inscripciones; una frase del Evangelio según San Juan: "Amaos los unos a los otros como yo os he amado", "Madre Teresa. 26-8-1910-5-9-1997" y "A nuestra muy querida Madre Teresa, fundadora de las Misioneras de la Caridad".

La Madre Teresa dedicó más de medio siglo de sus 87 años de vida a los pobres de India y del mundo. Su orden cuenta con 4.000 religiosas en 600 conventos de más de 120 países.

La prensa india evocó ayer el porvenir de la orden y el diario Pioneer estimó que una "dura tarea" espera a la nueva superiora, Sor Nirmala, india brahmánica conversa, que acaso no reúna las debidas cualidades de administradora y relaciones públicas.

"Hará falta una especie de milagro para que siga llegando de todo el mundo la misma cantidad de contribuciones", escribió.

Sor Nirmala, de 63 años, exresponsable de la rama contemplativa de la orden, aseguró el sábado en los funerales que la obra de la Madre Teresa continuará y pidió oraciones para que las Misioneras de la Caridad mantengan la misma "determinación" que hasta ahora.

Recientemente, afirmó que no le preocupaba el porvenir financiero de la orden: "Si buscamos la vía de su reino, Dios nos dará lo que necesitemos".


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