A la par de los pobres



AP. Calcuta (India)

La Madre Teresa será recordada como la monja católica que respondió al llamado divino para ayudar a los pobres creando una organización que proyectará siempre una sombra protectora para los desposeídos que el mundo desea olvidar.

Durante 50 años, se dedicó a ayudar a personas que vivían en la miseria, a dar refugio a niños abandonados en montañas de basura, a limpiar las heridas de leprosos y socorrer a enfermos mentales.

Asimismo, se erigió en una poderosa voz en contra del aborto, los métodos anticonceptivos y el divorcio. Posteriormente, como enviada del papa Juan Pablo II, se dedicó a predicar en favor de la devoción religiosa y la vida.

La Madre Teresa, reconocida internacionalmente por su humildad y labores de caridad, sufrió en los últimos años de su vida una serie de problemas de salud y achaques propios de su edad.

Finalmente, renunció a la jefatura de la orden por ella fundada luego de un ataque cardiaco, una infección en los pulmones y problema renales.

El gobierno de la primera ministra Indira Ghandi encontró en la Madre Teresa un duro oponente a la implementación de un programa de esterilización para controlar el crecimiento poblacional. La misma jefa de Estado dijo de la Madre Teresa: "Conocerla fue sentir la más profunda humildad."

Su orden religiosa fundó una red de residencias para los pobres que va desde las calles de Calcuta a los guetos de Nueva York, entre ellas las primeras destinadas a las víctimas del sida.

Sus labores fueron financiadas con fundaciones públicas, donantes privados y una saga de premios, entre ellos la bolsa del Nobel de la Paz de 1979, con $192.000.

Al aceptar el Nobel en nombre de "los indeseables, los desamados y los abandonados" se presentó con su clásico sarí blanco, atuendo elegido para identificarse con los pobres para los cuales fundó su orden de las Hermanas de la Caridad.

Dondequiera que hubiera gente necesitada, ahí estaba ella: entre la gente con hambre en Etiopía, entre las víctimas de radiación en Chernobyl, entre los escombros del terremoto de Armenia y en los pueblos de casuchas de Suráfrica.

En 1982, durante el punto crítico del sitio a Beirut, ella convenció al ejército de Israel y a los guerrilleros palestinos para que detuvieran el intercambio de fuego y permitirle rescatar a 37 niños atrapados en un hospital en el frente.

Cuando cayeron los muros en Europa Oriental, la Madre Teresa se dirigió a prestar ayuda a las naciones excomunistas que la habían rechazado durante décadas.

En 1994, un documental de la televisión británica titulado "Angel del Infierno: La Madre Teresa de Calcuta" ("Hell's Angel: Mother Teresa of Calcutta"), la señaló como una promotora de una vertiente religiosa reaccionaria.

La película, luego presentada en Estados Unidos, la acusó de aceptar contribuciones sin cuestionar su origen, como es el caso de las supuestamente entregadas por el dictador haitiano Jean-Claude Duvalier.

La Madre Teresa se limitó solamente a decir: "No importa quién diga qué cosa, uno tiene que aceptar las cosas con una sonrisa y continuar con su trabajo."

La religiosa sufrió un ataque cardiaco cuando se reunió con el Papa en Roma en 1983. Un segundo ataque en 1987 casi le costó la vida y le tuvieron que colocar un marcapasos.

Cuando solicitó que se le permitiera retirarse del cargo de madre superiora general de su orden en 1990 tuvo que convocar a todas sus monjas a votar para elegir a su sucesora. La Madre Teresa ganó con todos los votos a favor, salvo el suyo propio.

Su salud empezó a decaer y sus viajes al hospital con problemas cardiacos, huesos rotos y un recurrente cuadro de malaria se hicieron cada vez más frecuentes.

La Madre Teresa nació con el nombre de Agnes Gonxha Bojaxhiu en Skopje, la actual Macedonia, el 26 de agosto de 1910. Cuando su padre, un refugiado albanés, murió cuando Gonxha tenía nueve años, la pequeña quedó bajo el cuidado de su madre, una mujer con profundo fervor religioso.

A los 18 años, se convirtió en una monja de la orden de Loreto, dedicada a la enseñanza en escuelas conventuales de la India, y tomó el nombre de "Teresa" en honor a Santa Teresa de Liceo, patrona de los misioneros.


Beatificación a paso lento

Reuter. Ciudad del Vaticano

Las gentes alrededor del mundo consideran a la Madre Teresa de Calcuta una "santa viviente", pero podrían pasar años o décadas antes de que la Iglesia Católica romana pueda beatificarla.

A pesar de la reputación de una persona durante su existencia, el proceso que lleva a la beatificación no puede comenzar sino hasta después de su muerte.

Y no importa lo que la Madre Teresa haya hecho en su existencia, mientras la Iglesia no reconozca dos milagros hechos luego de su muerte, en el largo, complicado y muchas veces controversial proceso para poder obtener un halo de santidad.

La obra de la Madre Teresa se destacó por su atención a los huérfanos, los leprosos, los enfermos de sida y su incansable lucha contra el aborto.

Si una persona se ha ganado "una reputación de santidad" entre sus conocidos, el obispo local puede comenzar el proceso, pero tiene que esperar por lo menos cinco años luego que la persona ha muerto.

Cuando el prelado -en el caso de la Madre Teresa, el Obispo de Calcuta- comience el proceso, la candidata a ser beatificada recibe el título de "Sierva de Dios".

Luego se designa un "postulante" para obtener información de personas que conocieron a la candidata, buscando evidencia de santidad. En el caso de la Madre Teresa, ese postulante podría ser una integrante de su orden, Misioneras de la Caridad.

La evidencia, usualmente acumulada en muchos volúmenes, es enviada sellada a la Congregación de las Causas para la Santidad del Vaticano.



© 1997. LA NACION S.A. El contenido de La Nación Digital no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.co.cr