Residentes de una hogar de caridad fundada por la Madre Teresa observan a una de las hermanas iluminar una candela para conmemorar el primer aniversario de la muerte de la religiosa. Esta orden de monjas se encarga de velar por miles de desamparados en el país.

Millares visitan tumba de Madre Teresa

AFP

CALCUTA, India. 5 setiembre 1998. Varios miles de personas de todas las confesiones y nacionalidades invadieron hoy la orden de la Misioneras de la Calcuta para rendir homenaje a Madre Teresa, que murió hace un año, y rezar para que continúe su obra con los pobres.

"Nos sumamos a millones de personas en el mundo, en cada país, jóvenes y viejos, para celebrar el primer aniversario de la muerte de nuestra bienamada Madre Teresa", declaró monseñor Francis Gómez, vicario general de Calcuta, que celebró una misa especial.

"Santa de los pobres", premio Nóbel de la Paz, Madre Teresa falleció el 5 de septiembre de 1997 en Calcuta a la edad de 87 años, después de medio siglo al servicio de los marginados.

Centenares de personas, religiosas de la orden del sarí blanco con ribete azul, entre ellas la hermana Nirmala que ha sucedido a Teresa, y simples visitantes, indios, europeos, africanos, asiáticos, hindúes, cristianos y musulmanes, se amontonaban a las seis de la mañana en la céntrica "casa de la Madre".

"Rezamos por ella, le rezamos, oramos con ella. Sentimos su presencia entre nosotros", aseguró monseñor Gomes, que llamó a la gente a obrar para "transformar el amor en acción".

"Temíamos por la obra de madre Teresa. ¿Iba a desaparecer? La orden ha seguido creciendo. Su obra ha progresado. La jarra de aceite no está seca", añadió el celebrante.

"Esperamos el día de su beatificación y de su canonización. Hay un fuerte llamamiento del mundo entero para que continúe esta gran labor de amor", expresó.

Después de la misa, seguían desfilando fieles delante de la tumba de piedra blanca de la fundadora de la orden de las Misioneras de la Caridad, que estaba decorada con rosas y orquideas blacas y jazmines.

Las plegarias durarán todo el día. También a unos kilómetros de ahí, en el arrabal de Motijheel, donde un día de 1948, la religiosa de familia albanesa dijo a los habitantes olvidados del mundo que quería aliviar su miseria.

El Vaticano ha previsto una misa especial en San Pedro.


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