LLanto y dolor en el mundo



EFE. Calcuta

Miles de personas se congregaron en las últimas horas ante la residencia de las Misioneras de la Caridad, en Calcuta, para rendir un último homenaje de agradecimiento a la Madre Teresa, cuyo corazón dejó de latir el viernes 5 de setiembre, a los 87 años.

Con lágrimas en los ojos, los habitantes de Calcuta rodearon la casa de las monjas con la esperanza de ver por última vez los restos mortales de la religiosa que durante 47 años difundió por todo el mundo su mensaje de amor a los pobres y los enfermos.

Su cadáver fue instalado en la capilla de la residencia, donde es velado por sus compañeras, quienes rezaron toda la noche igual que las 4.000 misioneras de la Caridad distribuidas por 95 países.

El entierro se efectuará el próximo sábado, según una de sus colaboradoras, que expresó el deseo de la Madre Teresa de descansar eternamente en Calcuta, la ciudad que hizo mundialmente famosa como referente de su lucha por los más necesitados.

Ante la decisión del Gobierno de realizarle un entierro de Estado (nota aparte), la fecha de las honras fúnebres se trasladó. Originalmente estaba previsto enterrarla el día 10, según explicó la superiora general de las Misioneras, la hermana Nirmala, sucesora de la Madre Teresa.

La fecha original coincidía con el 51 aniversario del llamado "Día de la Inspiración", cuando durante un viaje por el Himalaya para curarse de la tuberculosis y la malaria recibió "la llamada de la llamada".

En ese día, la Madre Teresa decidió dedicarse al servicio de los más pobres. Pidió permiso a sus superiores y al arzobispo de Calcuta para dejar el convento de las Hermanas de Nuestra Señora de Loreto y dedicarse a los abandonados y moribundos en los suburbios de la ciudad.

La muerte de la Madre Teresa generó una cadena de reacciones de dolor. Estadistas y líderes políticos y religiosos coincidieron en destacar que el mundo se queda huérfano con la desaparición de la máxima abogada de los pobres, a quien algunos no dudan en calificar de "santa".

En el momento de su muerte, Teresa de Calcuta preparaba para ayer, sábado, una misa en homenaje a la fallecida princesa Diana de Gales (vea información sobre los funerales de la Princesa en las págs. 2, 4, 5, 6 y 8-A), quien había admirado y apoyado la labor de la religiosa y de sus misioneras.

Su muerte fue recibida con especial dolor en el Vaticano. "El Pontífice fue inmediatamente informado del fallecimiento de la Madre Teresa", afirmó el subdirector de la Sala de Prensa del Vaticano, Ciro Benedittini.

El Papa, de 77 años, se retiró en oración en la residencia pontificia veraniega de Castelgandolfo, donde se encuentra desde julio.


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