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Huérfanas repentinas Dolor y resignación en sede localEra casi el mediodía cuando la misión costarricense de las Hermanas de la Caridad recibió la noticia. La sorpresa, el impacto y el dolor invadieron las caras de las 19 religiosas al conocer la muerte de la fundadora de su congregación: la Madre Teresa de Calcuta. De pronto su sede católica -ubicada en San Isidro de Coronado- comenzó a vivir un trajín inesperado pues llamadas telefónicas y visitantes querían confirmar el anuncio que acababan de difundir los medios de comunicación. "Se nos murió la Madre", ratificaba la hermana Georgine, quien está al frente de las misioneras de Costa Rica. Una a una las hermanas desfilaban a la capilla, donde se reclinaban hasta tocar con la frente el piso. Se quitaron las sandalias y -algunas llorando- rezaron el rosario, oraron y susurraron cánticos en coro. Mientras tanto varias voluntarias levantaron un acta de condolencias que los feligreses fueron firmando y engrosando durante la tarde.
Subita muerte
"Sabíamos de su frágil salud, pero no esperábamos que muriera tan repentinamente", explicó la hermana Janet, quien es la superiora de las misioneras de Centroamérica. El teléfono de la oficina central no cesaba de sonar y las llamadas eran de las delegaciones de los países vecinos pues Costa Rica es la base de las Hermanas de la Caridad en el istmo. "El legado de la Madre es enorme, ella nos enseñó a ver a Jesús en los pobres", destacó el fraile Peter Danaher, quien se apersonó a ayudar con los actos litúrgicos. La misión de la Madre Teresa se refleja también en la sede local -instalada desde hace diez años en nuestro país- pues es un albergue para 67 ancianos desvalidos. "Los que vivimos aquí estamos muy tristes de que haya muerto pues gracias a ella tenemos techo y pan", señaló en su silla de ruedas Víctor Julio Vargas, uno de los internos. El hogar de ancianos es atendido por seis hermanas misioneras destacadas de manera permanente en el país. No obstante, esta semana están de visita 13 religiosas más, quienes se encuentran realizando un retiro espiritual. Aunque la hermana Georgine comentó que en el mundo hay cerca de diez costarricenses en su congregación, curiosamente ninguna de ellas se encuentra en suelo nacional.
Confirman deceso
En la sede religiosa de Coronado reinaba un ambiente de incertidumbre, que se disipó a las 2 p.m., cuando una llamada de Nueva York notificó oficialmente la muerte de la Madre Teresa y señaló las órdenes a seguir. En ese momento se dispuso que la hermana Janet se trasladara urgentemente a la India, con el fin de que asistiera a las exequias de la fundadora de la orden. "Estoy llorando, pero no sé si de tristeza por su muerte o de alegría porque ahora está en el cielo", indicó doña Josefa Garro Agüero, una de las ancianas del asilo, quien se notaba visiblemente afectada. En la capilla las religiosas -vestidas con su atuendo de blanco total- continuaban orando y se mantuvieron allí hasta las 9 p.m. Su característica vestimenta de color inmaculado simboliza la pureza que las religiosas deben guardar; y los tres ribetes azules aluden a la virginidad permanente. El fallecimiento de la Madre Teresa es la culminación de una serie de padecimientos físicos que la venían aquejando desde tiempo atrás. "Fue por eso que a principios de este año se nombró a su sucesora, la hermana Nirmala", señaló pausadamente la hermana María Josué. La joven que aspire a ingresar a esta orden religiosa tiene que tener más de 18 años y debe acogerse a tres virtudes: entrega amorosa a Dios, abandono total en la pobreza y alegría permanente.
Resignacion y silencio
En la entrada de la sede de las Hermanas de la Caridad en Coronado sobresale una convincente frase. "I will give saints to Mother Church" (Le daré santos a la Madre Iglesia). Estas palabras lucen sobre un marco de cristal que contiene la foto de la Madre Teresa. Tal vez ese deseo de paz y de santidad es la mejor descripción de la manera de actuar de las religiosas de su orden. Ayer en todo momento las hermanas guardaron la compostura, la amabilidad y mostraron su resignación en silencio, sollozando u orando, pero siempre de manera tranquila. Los actos que se sucedieron en la tarde fueron rezos permanentes del rosario, plegarias individuales y una misa que se realizó a las 4:10 p.m. A ella asistieron ancianos del asilo, religiosas y habitantes de San Isidro de Coronado, quienes colmaron la pequeña capilla de la sede católica. Las hermanas expresaron que la muerte de su fundadora, aunque produce pesar, es un llamado a la esperanza y a la paz pues la Madre Teresa de Calcuta se convirtió en vida en un verdadero modelo para la humanidad.
¿Cómo la van a honrar?En Costa Rica ya se están organizando varias actividades para honrar a la fundadora de la orden de las Hermanas de la Caridad. Si usted quiere asistir a la sede que tienen en nuestro país puede hacerlo pues las religiosas abrirán su capilla a todo el público a partir de hoy, a las 7 a.m. Habrá misas, rosarios y se celebrará el novenario. Otra de las maneras de expresar su solidaridad con esta congregación es escribiendo su condolencia en un acta que ellas han dispuesto para quienes visiten sus instalaciones. Un aspecto a resaltar es que las religiosas han recalcado que se oponen a colectas de dinero en nombre de la Madre Teresa. "Ese no fue el objetivo de su misión", destacó la hermana María Josué, religiosa de la orden. De acuerdo con su criterio, quien quiera hacer una ofrenda -ya sea floral o económica- debe hacerlo personalmente y por una iniciativa de convicción de ayuda al pobre. Además, monseñor Román Arrieta, arzobispo de San José, celebrará una misa solemne oficial en memoria de la Madre Teresa, cuya fecha y hora están aún por confirmar.
CREDITOS Información elaborada por los periodistas Luis Rojas, Margarita Arteaga, Jorge Solórzano, Néfer Muñoz, Angela Avalos, Antonio Jiménez; los colaboradores Monserrat Solano, Fabiola Martínez y Gerardo Chaves, y los fotógrafos Mario Barboza, Juan Aguilar y Javier Lobo. Se contó con información de las agencias Reuter, AFP, EFE y AP y el Centro de Información y Documentación de La Nación. © 1997. LA NACION S.A. El contenido de La Nación Digital no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.co.cr |