El más alto honor para Madre Teresa



AP. Calcuta (India)

La Madre Teresa habría preferido unos ritos sencillos y no la pompa del planeado funeral de Estado, pero los dignatarios de la Iglesia Católica dijeron ayer que la fundadora de la orden de las Hermanas de la Caridad merecía el más alto honor que confiere la India.

El primer ministro I.K. Gujral, que comparó a la Madre Teresa con Mohandas Gandhi, el reformista social más reverenciado de la India, ordenó el funeral de Estado el fin de semana, poco después de la muerte el viernes de un ataque cardiaco de la monja de 87 años..

El padre Francis Gómez, vicario de la arquidiócesis de Calcuta, admitió que había cierta inquietud acerca de los honores militares que deben integrar la ceremonia.

El cuerpo de la Madre Teresa será envuelto en la bandera india y transportado en una cureña desde la iglesia en que yace hasta el estadio en que se desarrollará el funeral. Los restos serán sepultados luego en la sede de su orden.

Más de 20 cardenales y obispos de distintas partes del mundo participarán en el servicio. Una misa de una hora y media será precedida por discursos del Presidente indio y otros dignatarios.

El sepelio no será público y no se informó de inmediato si acudirían jefes de Estado.

Aumentó ayer el número de dolientes que acudieron a rendirle homenaje a la iglesia de Santo Tomás a la benefactora laureada con el premio Nobel de la Paz. La policía calculó que al promediar el día habían desfilado 10.000 personas.

Las escuelas cerraron ayer en Calcuta y un grupo de alumnos con uniforme escolar se alinearon en el acceso a la iglesia y entonaron himnos religiosos.

Muchos dolientes dijeron que asistirían al funeral el sábado. El estadio techado Netaji tiene unos 12.000 asientos y lugar para varios miles más de pie, dijo una fuente oficial.

La Madre Teresa murió en la sede de su orden, un edificio situado a la vera del barrio miserable en que vivió. Su cuerpo fue trasladado el domingo en la madrugada a la iglesia de Santo Tomás en una ambulancia escoltada por policías en motocicleta, mientras doblaban las campanas y surgían gemidos de pesar de entre los que presenciaban su paso.

La Madre Teresa, que dijo que veía a Dios en cada ser humano en sufrimiento, empezó su labor de caridad con la ayuda de unas cuantas personas hace cinco décadas en esta ciudad oriental.

Su orden tiene ahora más de 4.000 monjas y 517 orfelinatos, hogares para menesterosos, asilos para enfermos de sida y otros centros de caridad por todo el mundo.


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