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Dejamos atrás los temores y vencimos a Escocia en el debut |
Si me preguntaran hoy -siete años después de anotar el primer gol de Costa Rica en un mundial-, si fue bueno lograrlo al inicio del segundo tiempo contra Escocia, pensaría todo lo contrario y diría que lo mejor era concretar un poco más tarde, próximo al final de la contienda.
Al conquistar el gol a los cuatro minutos de la segunda parte, quedaban otros 41, que se nos hicieron eternos y críticos porque toda la presión que habíamos superado al debutar en el Mundial de Italia 90, se nos revertió. Fue como comenzar de nuevo, porque Escocia se fue al frente y nos atacó con toda su fuerza.
Yo fui de los que más sufrió mentalmente porque estaba arriba como segundo atacante, junto a Claudio Jara, y me tocó ver todo lo que sufría el sector defensivo. Las salidas de Gabelo, sus rechazos milagrosos, las bolas que sacaban mis compañeros de la línea de sentencia y hasta una mano no intencional de Marchena dentro del área.
La presión fue muy grande. No nos sentimos ganadores hasta que terminó el partido. No fui de los que más corrió, pero tuve que sentarme en una esquina; primero por el gol, que no lo creía cierto y necesitaba digerirlo, y, luego, porque la misma presión me dejó tan extenuado mentalmente, como si hubiera corrido una maratón.
Secretos del gol
Es muy distinto analizar el partido con la emotividad de hace siete años, que hacerlo ahora en frío. Yo he visto el vídeo de ese juego en un par de ocasiones. Siento que no hicimos el gran partido que se esperaba y apenas realizamos dos o tres remates a marco.
Muchos me preguntan lo que sentí al anotar mi gol. Ese gesto de desahogo que hice al celebrar con mis compañeros, no lo he visto en vídeos de otros goles anotados porque sentí muchas cosas: alegría, susto, miedo por la situación de esa increíble jugada, el taquito inesperado de Jara...
Marchena se fue al ataque y se la dio a Jara. Yo, instintivamente, me tiré para atrás, porque sentí que estaba muy pegado a él y no sabía qué haría. Pero cuando me la taconea, me asusté, por la corta distancia que quedé con el portero escocés, que salió en forma desesperada.
La reacción fue de segundos y el cierre justo; le metí el botín izquierdo por debajo de la pelota, apenas para levantarla y la bola le pegó al arquero. Una jugada parecida al gol que hice en El Salvador en las eliminatorias, pero aquella vez tuve más distancia y tiempo, cuando me la sirvió Leoni Flores.
Y cuando por fin entró, volví a ver al árbitro, porque no sabía si estaba fuera de juego. Cuando vi que se movió hacia el centro, hubo diez segundos en que no supe qué pasaba. Después de que hice conciencia, fui a la esquina, me volví y traté de celebrar con mis compañeros. Pero estaba como metido en una burbuja y no escuchaba lo que ellos me decían. Fueron momentos dramáticos.
Sin complejos
Nos fuimos dos meses antes del Mundial y eso fue muy acertado porque nos pasábamos todo el día pensando solo en jugar al futbol. Eso ayudó para que, poco a poco, el equipo se amoldara a las ideas de Bora Milutinovic y entendiera que debíamos estar cómodos, sin sentirnos menos que nadie.
Sin embargo, hubo momentos muy confusos para los jugadores y el mismo técnico, quien, incluso, creo que pensó en tirar la toalla. Se dio cuenta de que la cosa no sería tan fácil como él pensaba y manifestó que, de no mediar un cambio en ese instante, cuatro o cinco podían quedar fuera de la Selección.
En mi caso, por fin le entendí antes del amistoso con Gales (perdimos 0 a 1), y otro detalle me lo reforzó. La alarma del hotel sonó porque se estaba quemando. El aviso fue falso, pero nos sirvió para que se produjera el cambio. Tomamos conciencia, nos compenetramos y estuvimos en todas, respetando al rival, porque teníamos las condiciones para enfrentarlos sin temores.
Hay muchas cosas que guardo de aquel Mundial, pero hay una en especial que no quiero dejar pasar. Teníamos muy buenos líderes en el grupo, pero la noche antes del partido sucedió algo especial, cuando todos los jugadores nos reunimos en una de las habitaciones del hotel en Génova y cada uno pudo hablar con sinceridad, sin ataduras y sin esconder nada.
Cuando terminó esa reunión, nadie podía asegurar lo que iba a pasar, pero yo sentí que había en el grupo tranquilidad, mucha unión y una fuerza espiritual que nos podía augurar algo positivo. "¡Mañana ganamos"!, nos decíamos.
De esa forma empezaron a caminar las cosas.
Y lo raro de todo fue que, a pesar de que trabajamos mucho en ciertos aspectos tácticos, como controlar el juego aéreo escocés, Dios nos regaló el triunfo, porque en el momento del partido todos los conceptos se olvidaron y nunca se aplicaron, algo que quizás nos hubiera facilitado más el juego.
Un aspecto que nos ayudó fue el calor humano de la gente en cada población visitada. Nos ganamos su corazón por la simpatía propia de los ticos, y el positivo resultado contra los escoceses lo celebramos con ellos con cierta incredulidad, porque nos costaba creer que era cierto. Algunos se convencieron hasta que lo vieron publicado en los periódicos al día siguiente.
Después de ganar, reforzamos la idea de que estábamos capacitados para lograr grandes cosas. Los escoceses no concebían que un país pequeño les ganara y estaban indignados. Revisando mi baúl de los recuerdos, solo encuentro la camiseta y los tacos con los que jugué, pero por ninguna parte aparece su camiseta porque nunca quisieron cambiarla.
Mi vida cambió enormemente: me abrió la opción de jugar dos años en el futbol europeo, en el Stuttgarter Kickers. Me siento doblemente feliz porque me permitió vivir ese gran momento y me tocó la suerte de anotar el primer gol de Costa Rica en un Mundial. La gente me habla mucho de esto y creo que siempre me lo recordarán. Un momento muy especial, que jamás olvidaré.
Costa Rica 1- Escocia 0
Fecha: Lunes 11 de junio de 1990.
Motivo: Partido 8 de la Copa Mundial de Italia 90, grupo C.
Estadio: Luigi Ferraris, de Génova (Italia).
Gol: Juan A. Cayasso (Costa Rica), a los 49 minutos.
Arbitros: Juan Carlos Loustau (Argentina), al centro; Elías Jácome (Ecuador) y Carlos Maciel (Paraguay), en las líneas.
Amonestados: No hubo.
Alineaciones:
Costa Rica: Gabelo Conejo; Germán Chavarría, Róger Flores, Mauricio Montero y José C. Chaves; Héctor Marchena, Rónald González, Róger Gómez, Oscar Ramírez y Juan Cayasso; Claudio Jara (Hernán Medford, al 85'). D.T.: Velibor Bora Milutinovic.
Escocia: Jim Leighton; Richard Gough (Stewart McKimmie, a los 46'), Alex McLeish, David McPherson y Maurice Malpas; Jim Bett (Alistair McCoist, a los 73'), Roy Aitken, Stuart McCall y Paul McStay; Maurice Mo Johnston y Alan McInally. D.T.: Andy Roxburgh.
Asistencia: 30.867 aficionados.