La negra y frustrante eliminatoria a Estados Unidos 94


Benjamin Mayorga Mora (*)
Especial para La Nación

La eliminatoria del Mundial de Estados Unidos 1994 fue todo un calvario y, lo lógico, ante tantos errores cometidos, era que teníamos que terminar descalificados, con un nuevo fracaso para nuestro futbol.

Aquella vez fuimos víctimas de las circunstancias y de la mala organización que imperaba en el futbol tico. Era tal el desorden que a veces no había uniformes ni canchas ni pelotas de futbol para entrenar.

Nosotros, los jugadores, tuvimos algo de culpa por la eliminación, pero ciertamente fue difícil ir a la cancha pensando en cualquier cantidad de problemas de orden administrativo. El futbol es una empresa de muchos millones y era inconcebible pensar que se manejara tan mal.

Después de la gesta en el Mundial de Italia 90, la dirigencia se pasó dos años para nombrar al sucesor deBora Milutinovic. Cuando al fin contrató a Héctor Núñez, un entrenador -por cierto- sumamente caro (tuvo un costo de ¢29 millones, junto a su asistente Sergio Tejera), el descalabro fue total.

Lo que sucedió fue que el uruguayo, al no conocer el medio, nunca escuchó los consejos que le dimos para que llamara a jugadores más fogueados y no realizara tantos experimentos, incluso nos reuníamos solo 15 días antes de cada juego, a diferencia de Honduras, que entrenaba a tiempo completo.

Algunos dijeron que Núñez era motivador y paternalista, pero a mí me pareció un técnico sumamente extraño porque unas veces estaba alegre y otras triste; en algunas ocasiones decía que se podía hacer una cosa y al día siguiente decía que no se podía permitir.

Aparte de que la mayoría de convocados pertenecían a equipos pequeños (pasaron 51 jugadores por esa selección, algo que no tiene sentido), no hubo una coordinación necesaria ni el tiempo adecuado para desarrollar un trabajo como amerita una eliminatoria para una Copa del Mundo.

Un día hacíamos el ridículo, como la derrota 4 a 0 en México, y a la semana siguiente éramos unos héroes, como cuando les devolvimos un 2 a 0 al equipo dirigido por César Luis Menotti y la gente creyó que todavía seguíamos siendo los reyes que fuimos a Italia 90.

Por ello, para ser sincero, ese equipo no fue tan competitivo cuando tuvimos que enfrentar en la segunda ronda a Honduras y México, los más fuertes del grupo. Panamá y San Vicente fueron muy débiles y los resultados contra estos países fueron los esperados.

Fracaso con Honduras

Se habló mucho del juego que se perdió sorpresivamente frente a los catrachos, con aquella buena actuación de César Obando en el segundo tiempo. Se dijo que el equipo tuvo una preparación intensa en la montaña y que luego, en forma abrupta, bajamos de allá el mismo día del partido, lo que provocó que muchos de nosotros tuviéramos cólicos.

Un encuentro muy raro. Al inicio ganábamos 2 a 0 y después nos caímos, para perder 2 a 3. El sábado, un día antes del juego, un grupo de nosotros hicimos piques muy fuertes en la montaña... algo inconcebible. Esto demuestra que las prácticas no fueron las adecuadas, ni mucho menos la dosificación que nos daban. Esto nos produjo una sobrecarga en el trabajo.

En mi caso particular, convertí un gran gol a Brasil, en un amistoso que perdimos en su territorio (2 a 4), pero fui de los que más perdió en aquel proceso. Al dolor moral por quedar fuera de Estados Unidos 94, que era general entre todos los seleccionados, se me unió la penosa operación de meniscos en mi rodilla izquierda, que me alejó del futbol por algún tiempo.

La desorganización -insisto- fue la que finalmente nos llevó a un rotundo fracaso y nos mató la ilusión de ir al Mundial. Recuerdo que cuando llegamos al aeropuerto, después de perder en Tegucigalpa (1 a 2), todos nos aplaudieron; eso nos dijo algo bueno y que no toda la culpa fue nuestra.

Sin embargo, admito, nos sentimos fracasados. Me dolió mucho porque no hubo en la cancha suficientes jugadores de calidad para desequilibrar, a diferencia del equipo actual que pelea por ir al Mundial Francia 98, porque este sí tiene coordinación, excelentes jugadores y capacidad internacional.

(*) Seleccionado nacional, primero como juvenil (1984) y luego a nivel mayor (desde 1992).

[Pie de foto: Honduras hace temblar el Estadio Nacional, cuando remontó un marcador adverso y ganó 2 a 3. Este fue el segundo gol, logrado por Rodolfo Richardson Smith, al anticipar a Mauricio Montero y vencer la salida de Paul Mayorga.]


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